COLOMBIA: ELECCIONES Y PROGRAMAS DE GOBIERNO

¡Dos siglos de opresión clasista republicana, dominación, desigualdades, racismo, ignorancia, hambre, dependencia, NO se cambian inmediatamente!

Por: FERNANDO SANTACRUZ CAICEDO

5/8/2026

Invamer encuesta 2026
Invamer encuesta 2026

La encuesta de IVAMER S.A.S. (26/04/2026), revela la preferencia electoral hacia los contendientes presidenciales en primera/segunda vuelta. Los resultados para la primera son: Iván cepeda, 44.3%; Abelardo de la Espriella, 21.5%; Paloma Valencia, 19.8%; Claudia López, 3.6%; Sergio Fajardo, 2.5%; Santiago Botero, 1.4%; Carlos Caicedo, 0.4%; Luis G. Murillo, 0.4%; Mauricio Lizcano, 0.4%; Miguel Uribe Londoño, 0.4%; Sondra Macollins 0.2%; Roy Barreras, 0.1%; voto en blanco, 4.8%; agregamos, indecisos, 15%-20%. El 1º representa el “progresismo”; el 2º y la 3ª, el “fascismo y la ultraderecha”, respectivamente; la 4ª y el 5º, la “centroizquierda y la centroderecha”, a su turno. Los siete restantes alcanzan el 3.3% del total encuestado, sumatoria minúscula que nos apremia a descartarlos por inviables y a desestimar sus programas de gobierno, porque NO tienen ninguna posibilidad real de acceso al poder. El único nominado con opción limitada para ganar en primera vuelta es Cepeda, aunque la encuesta referida arroja que ningún aspirante alcanza 50% de apoyo ciudadano. Sin embargo, en todas las contingencias de segunda vuelta –Cepeda Vs. de la Espriella, Valencia, López, Fajardo-, ¡vence Iván Cepeda! El “progresismo” podría tener éxito, en primera ronda, SÍ reconoce/enmienda los yerros del gobierno saliente. Los aspirantes del centro López y Fajardo, tuvieron la oportunidad de unir fuerzas antes de los comicios legislativos, pero decidieron suicidarse políticamente, ¡pues más pesaron sus desavenencias personales que sus afinidades programáticas!

Cepeda formula en su plan “El Poder de la Verdad” (55 capítulos, 11 temas, 421 páginas, ¡una biblia!), que “durante décadas –yo diría, 200 años- millones de colombianos resistieron la violencia, la desigualdad, la corrupción y la exclusión”. El desafío consiste en “profundizar las reformas –de Petro-, atacar las causas estructurales de los problemas nacionales y consolidar un nuevo horizonte democrático para Colombia”; “Se trata de una revolución ética, que enfrente la corrupción y reconstruya la moral pública; una revolución social, que supere la pobreza y garantice los derechos; una revolución territorial, que reconozca la riqueza humana y natural de los territorios; y una revolución política y democrática, que amplíe la participación ciudadana y fortalezca el poder del pueblo”. Aborda asuntos generales y específicos relacionados con la democracia, anticorrupción, territorios, economía, paz y víctimas, revolución agraria, internacionales, transformación social, problemas étnicos y mujeres.

Abelardo de la Espriella, adalid de los “defensores de la patria”, ofrece en “País Milagro”: salvar la patria del “autoritarismo, violencia criminal, corrupción política, narcotráfico/economías ilegales”; “patriotismo constitucional”: rechazar la constituyente, defender la institucionalidad, prohibir constitucionalmente “todas las formas de lucha”; seguridad: reconstruir la paz pública, crear un “bloque de búsqueda” contra la extorsión, y la “1ª línea de seguridad” -con veteranos y reservistas-; anticorrupción: tipificar la corrupción como modalidad de “traición a la patria”; salud: inyectar, inmediatamente, 10 billones al sector para superar su crisis; economía: dinamizar el aparato productivo, las exportaciones y la minería; macroeconomía/tema fiscal: disminuir impuestos al sector productivo; política mineroenergética: reactivar exploración/explotación de hidrocarburos; educación: transformar el sistema, para construir prosperidad; mujeres: diseñar/ejecutar políticas especiales para ellas/familia; campo: rescatar y asegurar el agro, campesinos-propietarios, crédito, tecnología, importación de insumos; cultura: incentivarla, puesto que es fuente de “riqueza, identidad, prestigio internacional y motor económico”; bienestar animal integral: garantizarles condiciones adecuadas.

Paloma Valencia, impulsora de “Colombia más Grande”, proyecta: “un país enriquecido para que todos los colombianos vivan con ingresos dignos, sin odio de clases, en una economía fraterna. Un país seguro, con garantías para invertir; menos impuestos para los empleadores y mejores salarios para los trabajadores. Un país con seguridad total, autoridad y orden, donde vivir sin miedo sea una realidad. Una Colombia con un corazón social grande, con un sistema de salud recuperado”. Fundamenta su plan de gobierno en seguridad, reforma a la justicia, salud, crisis energética -“fracking responsable”-, economía -refinanciar la deuda, con cooperación internacional-. Otras medidas: plan pensional, aumentar empleo formal, vías campesinas, cambio climático, defensa de la amazonia. Compromisos: cerrar brechas/abrir oportunidades –educación, adulto mayor, deporte-; trabajo/emprendimiento –campo seguro, digno, competitivo-; conectar la gente, ciudades, territorios; proteger el medio ambiente –agua, bosque, tierra-; Estado al servicio de la gente.

El plan de gobierno de Paloma es un calco del que implementó Uribe en 2002, ¡un programa retrasado un cuarto de siglo! Enfatiza en el “pulso firme”, que NO demostró ser el antídoto más eficaz para las dolencias del país. ¡Añora el pasado! El mismo énfasis, puede predicarse del proyecto abelardista. Las mayorías recordamos los “falsos positivos”, las “chuzadas”, las “persecuciones”, la represión, etc. En breve, concentración extrema del poder económico, político y sociocultural; apertura incondicional/seguridad, a la inversión extranjera; minería depredadora; aumento de la dependencia norteamericana; privatización de las empresas públicas rentables; represión desbocada; militarización del país y recrudecimiento del conflicto armado; atropello a los derechos humanos; aspersión de agrotóxicos; anulación de las conquistas sociales; desempleo acelerado; hostigamiento sindical; impunidad acentuada; ¡PERPETUAR EL AYER, RETROCEDER EN EL TIEMPO!

Colombia exige una transformación sustancial que implica un período prolongado de modificaciones económicosociales, jurídicopolíticas e institucionales, imposibles de realizar a corto plazo. ¡Dos siglos de opresión clasista republicana, dominación, desigualdades, racismo, ignorancia, hambre, dependencia, NO se cambian inmediatamente! Iván Cepeda puede concentrar su mandato en pocas metas: Reforma Agraria Integral –redistribución/tecnificación/financiación territorial, revolución agroindustrial, diversificación de exportaciones-; Desarrollo Independiente –economía lícita, superación de crisis fiscal/energética, revolución agrícola/industrial-; Seguridad –fortalecimiento/modernización de las FF.MM., sustitución cocalera, eliminación del narcotráfico-; Equidad Social –empleo, justicia, salud, educación, vivienda-; Internacional –consolidar nexos de cooperación equitativa económica/tecnológica/científica/cultural, con China y los países asociados en la Franja y la Ruta, los Brics, Mercosur, etc., para reducir la dependencia norteamericana-; Socialismo democrático, como estrategia de desarrollo –programa de crecimiento/ordenación/fomento económicosocial, con participación popular-. Tales las perspectivas presentadas por los presidenciables, desde ángulos ideológicos contrapuestos, ¡PARA AVANZAR O ENQUISTARNOS EN TIEMPOS CADUCOS!