ELECCIÓN CRUCIAL

Por: FERNANDO SANTACRUZ CAICEDO

6/12/2026

Elección crucial en Colombia
Elección crucial en Colombia

La diferencia de sufragios entre el conteo preliminar y el escrutinio definitivo en la “primera vuelta” de las elecciones presidenciales -31/05/2026- fue de 10.916, equivalentes al 0.05% del total de votos válidos (20.070.064), de los cuales 10.366.143 (43.78%) correspondieron a De la Espriella y 9.703.921 (40.98%) a Iván Cepeda, para una diferencia de 662.222 apoyos (3.3%), según la Registraduría Nacional, resultados que refutan un supuesto fraude electoral. ¡Petro encizañó el proceder de la RN, sin prueba alguna, objetando el cómputo inicial!

Precisado lo anterior, pasamos a lo trascendente: la “segunda vuelta”. ¿Cuál es la mejor opción presidencial?, ¿resolverá, acertadamente, las necesidades prioritarias de los colombianos?, ¿qué alternativa atenuará la “polarización” e intentará la “Unidad” del país?, ¿nos conducirá por la senda de la Paz y del Progreso? Cepeda y De la Espriella tienen dos enfoques diametralmente opuestos para entender nuestra realidad concreta y resolver adecuadamente sus requerimientos; encarar y solventar su problemática inmediata, a mediano y largo término; entablar y mantener relaciones con otros Estados; utilizar racionalmente los recursos naturales; afrontar la guerra interna; implementar el desarrollo nacional. En síntesis, dos visiones contrapuestas sobre el modelo de Estado, forma de gobernar, crecimiento económico y desarrollo social, democracia y represión, apertura económica y relaciones diplomáticas paritarias, etc.

Cepeda ha anunciado “profundizar” las reformas emprendidas por Petro –agraria, salud, educación, política, justicia-, lo cual NO significa que serán metas excluyentes de su gobierno y menos que empleará la confrontación como método predominante en su gestión. Evidencia relevante es su negativa a convocar la “constituyente”, impelida desde el gobierno. Tal ahondamiento debe entenderse como consolidación de las bases para adelantar los “cambios” que exige nuestra sociedad en materia de expansión económica, bienestar/promoción social, distribución del ingreso nacional, superación de la pobreza, incremento de los salarios reales/seguridad social, vivienda, soberanía alimentaria, educación integral, salud, etc. Si cristaliza el “debate público” en los mass media, Iván Cepeda podría aclarar sus diferencias –si las tiene- con ciertas políticas gubernativas –exploración/explotación de hidrocarburos/minerales; crisis energética; problema de la salud; alternativas a la “paz total”, etcétera-; proponer perspectivas de implementación de los “Acuerdos del Colón”; superar gradualmente la informalidad laboral, creando puestos de trabajo formales; determinar normas “anticorrupción”, políticas sociales, internacionales. Sí convence a la audiencia, ¡sumaría múltiples apoyos a la “causa progresista” y alcanzaría la presidencia de Colombia! Cepeda está en mora de entablar conversaciones concluyentes con los grupos de base de las fuerzas de centro que, rebasarían la diferencia electoral con De la Espriella y lo conducirían al solio de Bolívar.

A contrario sensu, Abelardo enfatiza en las “soluciones de fuerza”, en el orden a la brava, en el uso de las armas por las FF.MM./policiales/reservistas –y, sobra decirlo, paramilitares-, la construcción de megacárceles e instalación de colonias penales. NO le interesa elevar la calidad de vida de los colombianos, ni su ascenso en la escala social, ni su “felicidad” sino, especialmente, la seguridad y generación de ganancias para los empresarios particulares y el capital extranjero. Su objetivo central es implantar un Estado dictatorial, devolver la hegemonía perdida a las oligarquías godoliberales, sin consideración al número de “falsos positivos” a ejecutar. ¿Tan pronto olvidamos la “seguridad democrática” del mesías Uribe Vélez y sus miles de asesinatos, masacres, desplazamientos forzados, violaciones, expolio de tierras? Lamentable ignorar hechos tan macabros, porque el que “olvida se jode”. Cuando mucho: ¡perdón y memoria! Los Abelardos de todas las épocas son los que mantienen crucificado al Pueblo colombiano: cuando protesta, ¡le dan plomo!; cuando cultiva coca –por abandono estatal- ¡lo fumigan y ametrallan!; cuando reclama tierras, ¡los paracos le expropian la suya y lo siembran!; cuando se “rebusca” y logra ingresos, ¡lo procesan por delincuencia!; cuando triunfa, ¡lo condenan! Ideológicamente, vivimos en el Siglo XX y nos dejamos imponer los caprichos politiqueros del falso “outsider” Abelardo, personaje emparentado con terratenientes, demagogos, mafiosos, camanduleros, narcoparacos y delincuentes comunes, ¡sus perniciosos ancestros y patrocinadores políticos! Quien niegue que Colombia es insegura, ¡miente! Pero admitir la seguridad bukeliana, es criminal. Aseverar que la “paz total” ha sido exitosa, ¡es falaz! Pero impedir toda posibilidad de diálogo reflexivo, es injustificable. Criticar el “legalismo” de la JEP, ¡es indispensable! Pero la pretensión de eliminarla, es grave equivocación. El humor agresivo e irracional exhibido por Abelardo, ¡es venenoso! Exacerbará letalmente el conflicto.

La elección presidencial del 21 de junio de 2026, propone un dilema electoral entre ¡la muerte, pregonada por Abelardo y la vida, exaltada por Cepeda!, una disyuntiva implacable entre la ¡devastación/destrucción abelardista y la prosperidad/progreso cepedista! Julio César, general romano, antes de cruzar el río Rubicón –conducta prohibida por la ley-, exclamó ante sus tropas: alea iacta est –“la suerte está echada”-, significando que “NO había marcha atrás”. Aplicada a nuestro entorno, la frase ¡manda votar por Iván Cepeda!, so pena de que la ultraderecha reconquiste el poder y arrase definitivamente con las pocas ejecutorias del Pacto Histórico. La consigna es VOTAR POR IVÁN CEPEDA Y CONSEGUIR, MÍNIMO, ¡UN VOTO ADICIONAL PARA TRIUNFAR! Lo opuesto sería la debacle. ¡Nos concienciamos del momento histórico presente, o corremos el riesgo de que nos desaparezcan definitivamente del escenario político! Recuerdo un cuento breve, pertinente a la actual coyuntura política: “la cucaracha, por miedo a la hormiga, votó por el insecticida. ¡Todos perecieron!, incluidos el grillo que votó en blanco y la pulga que era abstencionista”.

UBICACIÓN

Popayán, Cauca, Colombia

CONTACTENOS

contacto@caucadeliberante.org