¿ES POSIBLE EL TRIUNFO DE IVÁN CEPEDA EN PRIMERA VUELTA?

Por: DIEGO JARAMILLO SALGADO

5/15/2026

Iván Cepeda en primera
Iván Cepeda en primera

Nos acercamos a la ruta final del proceso electoral a la Presidencia de la República. Las encuestas ubican a dos candidatos y una candidata como los posibles triunfadores. Ya sea porque dos de ellos pasen a la segunda vuelta o uno gane en la primera. La pregunta que muchos nos hacemos es si puede darse la pretensión de Iván Cepeda y del Pacto Histórico, con Alianza por la Vida, de lograr el triunfo en las votaciones del 31 de mayo.

A mi forma de ver, el análisis se ha centrado en la forma tradicional de hacerlo, teniendo en cuenta las alianzas y las deserciones y, por supuesto los porcentajes dados por las encuestadoras. Parte de lo cual es necesario, pero, a mi forma de ver, insuficiente en la coyuntura política actual. También se hacen comparaciones sobre las elecciones de hace cuatro años que no necesariamente aportan a lo que se da en la situación actual.

El triunfo de Petro fue posible al levantamiento social entre 1919 y 2021, denominado por algunos “Estallido social”. Es cierto que como congresista tuvo una destacada gestión que le permitió irrumpir en la opinión pública nacional; pero, sin la movilización social de esos años, difícilmente hubiera ganado.

Pues tendríamos que pensar en que se movió el sentimiento nacional, el sentimiento popular, desde los procesos que vivían las barriadas de las ciudades en los espacios marginales de ellas. Al mismo tiempo, en las zonas campesinas e indígenas, en los pueblos apartados en los cuales el Estado ha sido indiferente a la situación que allí se vive. Esto condujo a algo que se mantuvo y estaba y está presente aún en la dinámica electoral. Por supuesto, tiene una razón de ser en la canalización de la protesta social.

Lo importante ahora es que el Presidente revivió persistentemente esta tendencia a través de las continuas convocatorias a la movilización. Tanto su participación en éstas, como en sus intervenciones gubernamentales ha hecho alusión específica a sectores populares, no al pueblo en general. Resaltando las carencias que el Estado debe solucionar y las capacidades de lucha y de organización como una expresión posible de un futuro promisorio. Eso hace que ahora no todo sujeto ubicado frente a la decisión de votar se circunscriba estrictamente a quien tradicionalmente ha participado. Es factible pensar que en ese alto porcentaje de ciudadanía que se abstiene históricamente, haya quien esté motivado por esa tendencia que registro. Para las elecciones del 8 de marzo hubo encuestadoras que alcanzaron a dar cerca de un 60% de participación. No fue así, pero es un indicador importante que se puede tener en cuenta para las nuevas elecciones.

Cepeda, Aida Quilcué y el equipo de campaña parece que han entendido esta tendencia y no se han dejado llevar por el uso de los formatos publicitarios tradicionales y los que imponen los dineros a montón que fluyen en la mayoría de las campañas. Su orientación de que hay que “recorrer cada calle, cada cuadra, cada manzana, cada comuna en las ciudades, va en esa dirección. Lo mismo que hacer el esfuerzo por hacer lo propio en las veredas, los corregimientos, los municipios, las provincias, en la parte agraria. Es decir, estar allí en donde en estas tres últimas décadas la gente no solamente ha enviado solicitudes a las instituciones, sino que ha hecho uso de la movilización para exigir del estado la solución de sus necesidades.

A esto habría que agregarle el triunfo del pacto Histórico en las elecciones al congreso y la incorporación al respaldo de su candidato a quienes participan hoy de la Alianza por la vida. Resalto de manera importante que se ha hecho con sectores políticos con alguna afinidad con las propuestas de la izquierda. No irrelevante, si se tiene en cuenta que, cuando hay signos de unidad, hay mayor propensión al apoyo electoral y a su fortalecimiento.

Un hecho nuevo, posterior a las elecciones aludidas, es la designación de Aida Quilcué como candidata a la vicepresidencia en la campaña de Iván Cepeda. Una encuestadora que midió la aceptación de ella y la fórmula similar de otras campañas registró un respaldo del 35% muy por encima de ellas. Haciendo constar que incluirla era dar un espacio a la representación de la mujer, las víctimas, la diferencia étnica, la defensa de los derechos humanos, el liderazgo político y social.

La comparación que se hace con las recientes elecciones en Chile, no brinda una correspondencia. La izquierda allí venía dividida desde la pérdida del referendo para a probar la nueva constitución. Y no logró la unidad tampoco para la elección a la presidencia que ganó el ultraderechista Katz. Eso significa que las elecciones del próximo 31 de mayo podrían dar un golpe de opinión nacional e internacional con el triunfo del Pacto Histórico y la Alianza por la vida. Es cierto que solo la encuestadora Invamer encontró un respaldo del 44,3% a Cepeda; pero, los factores aquí anotados brindan suficientes elementos para identificar una tendencia que podría posibilitar el triunfo en primera, como lo acredita esa campaña.