ESTRATEGIA DE SEGURIDAD IMPERIALISTA: “LA LEY DE LA SELVA”

Conforme a comunicado de la Casa Blanca (4/12/2025), la “Estrategia de Seguridad Nacional Estadounidense” –ESN- fue diseñada durante el gobierno de Joe Biden

Por: FERNANDO SANTACRUZ CAICEDO

2/9/2026

Conforme a comunicado de la Casa Blanca (4/12/2025), la “Estrategia de Seguridad Nacional Estadounidense” –ESN- fue diseñada durante el gobierno de Joe Biden; se aprobó por el Congreso, en la administración de “Mackie Cuchillo” Trump; estableció un nuevo marco estratégico de política externa y defensa de USA. Con respecto a América Latina, resucitó perversamente la implementación de la “doctrina Monroe”; y, simultáneamente, priorizó para el resto del mundo “su soberanía, control fronterizo, disuasión militar, seguridad económica e intervencionismo exterior”, centrando su acción internacional en proteger los intereses esenciales de Norteamérica, reforzar su soberanía, evitar conflictos y consolidar su posición económica/militar/tecnológica.

La ESN pretende materializar la consigna “ESTADOS UNIDOS PRIMERO”, adecuando su política externa a los caprichos del gobierno Trump, reprimiendo la inmigración, eliminando el narcotráfico y “reajustando” la presencia militar yanqui en occidente, para evitar el influjo de potencias extranjeras. Según la comunicación, “Estados Unidos debe tener una posición preeminente en el hemisferio occidental como condición para nuestra seguridad y prosperidad, que nos permita afirmarnos con confianza donde y cuando sea necesario”. Reitera que Europa enfrenta “un declive económico”; que la paz “no se traduce en políticas, debido a la subversión de los procesos democráticos por parte de esos gobiernos” (¿?). Reafirma la política norteamericana de incidir en los asuntos internos de sus aliados. Asevera que “la OTAN no es una alianza en constante expansión”. En relación con China plantea el imperativo de “detener su influencia global” y “prevenir un conflicto por Taiwán”, manteniendo su superioridad militar; advierte la necesidad de “sostener una relación económica ventajosa” con China, mermando la dependencia estadounidense. Concibe las “alianzas como instrumentales, como red de tratados internacionales desplegada dentro de un marco que permita romper las normas tradicionales”. Trump “utiliza la DIPLOMACIA NO CONVENCIONAL, EL PODERÍO MILITAR NORTEAMERICANO Y SU INFLUENCIA ECONÓMICA, para dilatar su moribunda posición dominante.

La ESN acentúa el “realismo flexible y el equilibrio de poder” para escoger sus socios, con arreglo a sus necesidades. Notifica el empleo no tradicional de sus fuerzas militares en la región para combatir el narcotráfico, la trata de personas, la inmigración ilegal y ampliar su acceso a territorios/recursos naturales. Realza su propósito de limitar/eliminar la proximidad militar/comercial e “influjo dañino de China” y otras potencias en Latinoamérica, y utilizar sus fuerzas armadas/organizaciones empresariales con tal finalidad. NO trata temas como la interdependencia comercial/financiera/tecnológica/cambio climático. Igual acontece con las instituciones multilaterales. Insinúa diversas acciones contra China, país al que considera causante de su postración.

De los 10 principios sobre seguridad nacional”, 6 se relacionan con el poderío económico/militar/tecnológico estadounidense: i- “interés nacional”: preservación de su territorio, soberanía y prosperidad económica; ii- “paz armada”: “si quieres la paz, prepárate para la guerra”, mediante pruebas incontrovertibles de fuerza; iii- “NO intervención”: primacía de la diplomacia, ¡“salvo cuando estén en juego sus intereses vitales”!; iv- “preeminencia del Estado-Nación”: como núcleo del orden internacional; ¡NO reconoce “enfoques supranacionales”!; v- “soberanía y respeto”: defensa de la autonomía estadounidense ante intromisiones extranjeras, coerción de instituciones internacionales y/o maniobras externas; vi- “estabilidad de fuerzas”: prevenir/contener posiciones hegemónicas de potencias que menoscaben los privilegios de USA. Los otros 4 principios, se refieren a: vii- “realismo pragmático”: admite la coexistencia de regímenes políticos con diferente signo social, ¡sin coacción alguna!; viii- “justicia”: relaciones comerciales equilibradas y corresponsabilidad en seguridad/defensa; ix- “seguridad laboral”: liga la política externa con la salvaguarda industrial y amparo de sus trabajadores, ¡consecuencia de la globalización económica!; y, x- “aptitud y merecimiento”: estimula la excelencia/superioridad tecnológica, fundamento de su complejo industrial/ financiero/militar.

La ESN determina, además, sus prioridades: a) “control fronterizo/inmigración”: inapelables, ¡drásticos!; b) “garantía de derechos y libertades fundamentales” -conciencia, expresión, participación política-: que impida los “abusos de poder estatal o supranacional”; iii- “reparto ecuánime de costes de defensa”: asumidos bi-multilateralmente, con corresponsabilidad de sus aliados; iii- “reorganización pacífica de zonas de influencia”: las potencias deben reestructurar sosegadamente los desequilibrios geopolíticos; iv- “seguridad económica”: conecta predominio económico/seguridad nacional, enfatizando el acceso a insumos estratégicos, salvaguarda de “cadenas de suministro críticas”, estabilización de balanza de pagos y desarrollo industrial.

Abreviando, la ESN de EE.UU. 2025 giró descaradamente hacia una perspectiva abiertamente imperialista, tras el biombo de un enfoque “nacionalista”, autónomo/soberano, basado en su: a) desarrollo/independencia económica; b) dominio territorial, proclividad a extenderlo, control de fronteras y freno a la “invasión de inmigrantes”; c) restricción al intervencionismo políticomilitar, conservando la disuasión armada y la rivalidad estratégica con otras grandes potencias. La diplomacia estadounidense continuará soportada en alianzas estratégicas/tácticas con socios/lacayos, “conformando coalición para enfrentar a las potencias revisionistas y autoritarias que socavan la paz y la estabilidad internacional.

El Foro Económico de Davos (19-23/01/2026), fue escenario de reproches contra la ESN. Mark Carney, primer ministro canadiense, manifestó que “el orden mundial en el que vivíamos no sólo se rompió, sino que era una mentira… Que las instituciones multilaterales no garantizan protección, que la interdependencia se volvió castigo y que las naciones aceptaron vivir esa mentira a cambio de la protección de Estados Unidos… Esto no es soberanía. Es la representación de soberanía, mientras se acepta la subordinación”. Propuso que las “potencias intermedias” –middle powers (Canadá, Australia, Corea de Sur, UE)-, sin participación de EE.UU., lideren el “nuevo orden mundial”, porque tienen capacidad de inversión y soberanía tecnológica, ignorando al “Sur Global”. Acto seguido, Trump presentó ante el mundo su versión del “CONSEJO DE PAZ” –sustituye la ONU-, cuyo costo de “afiliación” -“membresía permanente”- es de $US1.000 millones por país. Pese al correcto diagnóstico de Carney, tanto su pretensión como la de “Mackie Cuchillo” Trump son INADMISIBLES, porque NO corrigen los ostensibles desaciertos del “Orden Internacional” vigente, ¡sino que lo aniquilan imponiéndonos LA LEY DEL MÁS FUERTE!