ETIOLOGÍA “HUMANISTA” EN MARX-ENGELS PARTE II
Trabajo enajenado; relaciones de producción; fuerzas productivas; estructura económica; superestructura; ser social/conciencia; revolución social; formación social.
Por: FERNANDO SANTACRUZ CAICEDO
4/4/2026


4- Trabajo enajenado; relaciones de producción; fuerzas productivas; estructura económica; superestructura; ser social/conciencia; revolución social; formación social.
*Marx-Engels criticaron, inflexiblemente, la injusticia en la distribución de la riqueza del modo de producción capitalista; pero, especialmente, el envilecimiento del trabajo enajenado y la sujeción a un solo quehacer, porque atenta contra el despliegue de la totalidad de las capacidades humanas, obstaculizando el desarrollo del hombre integral. El trabajo es el factor esencial de su teoría porque media la relación hombre-naturaleza y, simultáneamente, modifica los sujetos de dicha relación: “En la producción social de su vida, los hombres contraen determinadas relaciones necesarias e independientes de su voluntad, relaciones de producción que corresponden a una determinada fase de desarrollo de sus fuerzas productivas materiales. El conjunto de estas relaciones de producción forma la estructura económica de la sociedad, la base real sobre la que se levanta la superestructura jurídica y política y a la que corresponden determinadas formas de conciencia social. El modo de producción de la vida material condiciona el proceso de la vida social, política y espiritual en general. No es la conciencia del hombre la que determina su ser, sino, por el contrario, el ser social es lo que determina su conciencia. Al llegar a una determinada fase de desarrollo de las fuerzas productivas materiales de la sociedad chocan con las relaciones de producción existentes o, lo que no es más que la expresión jurídica de esto, con las relaciones de propiedad dentro de las cuales se han desenvuelto hasta ahí. De formas de desarrollo de las fuerzas productivas, estas relaciones se convierten en trabas suyas. Y se abre así una época de revolución social. Al cambiar la base económica, se revoluciona, más o menos rápidamente, toda la inmensa superestructura erigida sobre ella. Cuando se estudian esas revoluciones, hay que distinguir siempre entre los cambios materiales ocurridos en las condiciones económicas de producción […] y las formas jurídicas, políticas, religiosas, artísticas o filosóficas, en una palabra, las formas ideológicas en que los hombres adquieren conciencia de este conflicto y luchan por resolverlo. Y del mismo modo que no podemos juzgar a un individuo por lo que él piensa de sí, no podemos juzgar tampoco a estas épocas de revolución por su conciencia, sino que, por el contrario, hay que explicarse esta conciencia por las contradicciones de la vida material, por el conflicto existente entre las fuerzas productivas sociales y las relaciones de producción. Ninguna formación social desaparece antes de que se desarrollen todas las fuerzas productivas que caben dentro de ella, y jamás aparecen nuevas y más altas relaciones de producción antes de que las condiciones materiales para su existencia hayan madurado en el seno de la propia sociedad antigua. Por eso, la humanidad se propone siempre únicamente los objetivos que puede alcanzar, pues, bien miradas las cosas, vemos siempre que estos objetivos sólo brotan cuando ya se dan o, por lo menos, se están gestando, las condiciones materiales para su realización”. (Prefacio a la contribución a la crítica de la economía política, K. Marx, Obras Escogidas K. Marx-F. Engels, tres tomos, Ed. Progreso, Moscú, 1974, T.I).
5- El trabajo, intercambio hombre/naturaleza; producto enajenado; hombre “cosificado”; propiedad privada.
*Para Marx-Engels el trabajo humano ES una actividad, NO es una mercancía. Diferenciaron entre trabajo libre/trabajo enajenado y, por ello, emplearon el término “emancipación del trabajo”: “El trabajo es en primer término un proceso entre la naturaleza y el hombre, proceso en que éste realiza, regula y controla mediante su propia acción, su intercambio de materias con la naturaleza […] y a la par que de ese modo actúa sobre la naturaleza exterior a él y la transforma, transforma su propia naturaleza, desarrollando las potencias que dormitan en él” (El Capital, Fondo de Cultura Económica, tres tomos, México, 1971, T.I). El trabajo es la “autoexpresión” del hombre, de sus facultades físicas y mentales individuales. En este proceso el hombre se desarrolla, se convierte en sí mismo. El trabajo, además de medio para lograr un fin –el producto-, es fin en sí –puede disfrutarse-.
*El hombre activo capta el mundo exterior con sus propias facultades. Tal aserto, precisa entender el concepto de “enajenación”. Marx-Engels concibieron la enajenación como “extrañamiento”, como experimentación pasiva que separa el sujeto del objeto, al hombre aislado de sí mismo, de la sociedad y de natura. El trabajo es la relación activa del hombre con la naturaleza, nexo que produce un mundo nuevo, incluida la creación de sí mismo mediante la actividad intelectual, física, artística, etc. En tanto se desarrolla el trabajo/división del trabajo, los productos del hombre adquieren una existencia independiente de él, de su voluntad y planeación: “El objeto producido por el trabajo, su producto, se opone a él como un ser ajeno, como poder independiente del productor. El producto del trabajo se encarna en un objeto, convertido en cosa física; este producto es objetivación del trabajo” (Manuscritos económicos y filosóficos -1844-, Primer Manuscrito, K. Marx, Ediciones Estudio, Buenos Aires, 1972).
*El producto enajenado existe autónomamente del trabajador, libre de él. Lo propio ocurre con sus facultades creadoras, separadas del productor directo. La conexión inmediata trabajador/objetos producidos, es el trabajo. Tanto el trabajo como sus productos NO pertenecen al productor, quien está apartado del proceso de trabajo, sino al no trabajador. Las anteriores aserciones pueden confirmarse en los párrafos subsecuentes: “La enajenación del trabajador en su producto no sólo significa que su trabajo se convierte en un objeto, sino que existe independientemente, fuera de él mismo y ajeno a él y que se opone a él como un poder autónomo. La vida que él ha dado al objeto se le opone como una fuerza ajena y hostil” (Ibíd.). La inquietud de Marx-Engels radica, fundamentalmente, en la liberación del hombre de una forma de trabajo que lo cosifica, lo esclaviza de las cosas y destroza su individualidad. Resaltan dos aspectos: i- el capitalismo, enajena al hombre de sus facultades creadoras; y, ii- los productos de su trabajo se separan de él, lo dominan y cobran fuerza independiente. “La relación directa del trabajo con sus productos es la relación del trabajador con los objetos de su producción. La relación de los propietarios con los objetos de producción y la producción misma es meramente una consecuencia de esta primera relación y la confirma” (Ibíd.). “El ser ajeno al que pertenecen el trabajo y el producto del trabajo, al que se dedica el servicio del trabajo y a cuyo goce va el producto del trabajo sólo puede ser el hombre mismo. Si el producto del trabajo no pertenece al trabajador, sino que se enfrenta a él como un poder ajeno, esto sólo puede producirse porque pertenece a otro hombre que no es el trabajador” (Ibíd.). “Mediante el trabajo enajenado el trabajador crea la relación de otro hombre, que no trabaja y está fuera del proceso del trabajo, con este trabajo. La relación del trabajador con el trabajo produce también la relación del capitalista (o como se quiera llamar al dueño del trabajo) con el trabajo. La propiedad privada es, pues, el producto, el resultado necesario del trabajo enajenado, de la relación externa del trabajador con la naturaleza y consigo mismo” (Ibíd.). “La propiedad privada como expresión material resumida del trabajo enajenado incluye ambas relaciones: la relación del trabajador con el trabajo, con el producto de su trabajo y con el no trabajador; y, la relación del no trabajador con el trabajador y con el producto del trabajo de éste” (Ibíd.).
*A Marx-Engels les inquietó la liberación del hombre de una actividad que lo cosifica, que lo hace esclavo de las cosas y destruye su individualidad. Percibieron la propiedad privada en su función enajenante: “La propiedad privada es, pues, el producto, el resultado necesario del trabajo enajenado, de la relación externa del trabajador con la naturaleza y consigo mismo. La propiedad privada se deriva, así, del análisis del concepto del trabajo enajenado; es decir, el hombre enajenado, el trabajo enajenado, la vida enajenada y el hombre separado” (Ibíd.). Y, concluyen: “La emancipación de la sociedad de la propiedad privada, de la servidumbre, toma la forma política de la emancipación de los trabajadores; […] esta emancipación incluye la emancipación de la humanidad entera. Porque toda la servidumbre humana está implícita en la relación del trabajador con la producción y todos los tipos de servidumbre sólo son modificaciones o consecuencias de esta relación” (Ibíd.).
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