Genghis Khan y el inicio del mundo moderno

Jack Weatherford es el autor de un extraordinario y revelador libro que da nombre a mi crónica de hoy

Por: LUIS EDUARDO CORTÉS RIERA

8/5/2026

gENGHIS kHAN
gENGHIS kHAN

El eminente antropólogo cultural estadounidense Jack Weatherford, nacido en Carolina del Sur, en 1946, es el autor de un extraordinario y revelador libro que abre una nueva e ignorada perspectiva histórica, que da nombre a mi crónica de hoy: Genghis Khan y el inicio del mundo moderno. Crítica, Barcelona, 2006. 390 páginas.

El profesor Weatherford comenzó a recorrer en 1990 y durante 13 años ocho países, las rutas seguidas por Genghis Khan en Asia y a trabajar en equipo con arqueólogos e historiadores hasta conseguir una asombrosa reconstrucción de la vida del gran conquistador y de la historia de la “guerra mundial de los mongoles”, desde una perspectiva muy diferente a la que nos enseñaron desde siempre: que eran hombres brutales y sanguinarios en extremo.

Este autor, que se ha especializado en tribalismo y clanes, entre sus obras destacan Indian Givers, Savages and Civilization, (Donadores indios, salvajes y civilización), La historia del dinero, (1998), El legado indígena: de cómo los indios americanos transformaron el mundo (2000). Los pueblos indígenas trasformaron el mundo-contribuciones a la civilización global que se pasan por alto- a través de una revolución alimentaria con los abonos orgánicos, avanzados sistemas de riego, terrazas, y cultivos como la papa, el maíz, yuca, chocolate, tabaco y tomate, un impacto inmenso en las dietas globales; contribuyeron con aportes medicinales como la quinina y la coca; modelos de comunitarismo, libertad política como el de la Comunidad Iroquesa, que influyó a la revolución de independencia de las Trece Colonias americanas en 1776.

La Constitución Americana evidencia la impronta de la Confederación Iroquesa como modelo de gobierno: separación de lo civil y militar, prohibición del mandato hereditario, cada nación iroquesa ventilaba sus asuntos internos mediante un consejo de delegados elegidos, un sistema federalista que fue objeto de cuidada atención por Benjamín Franklin.

El legado indígena
El legado indígena

Agrega Weaterford que la plata del Potosí “primera ciudad del capitalismo”, extraída por mano de obra esclavizada e indígena de quechuas y aimarás, la piratería británica, la trata negrera, enriquecieron a Europa e hicieron posible la acumulación de capital, y consecuencialmente el capitalismo, una economía mundial interconectada.

En su libro La historia del dinero, Weatherford realiza una reflexión de cómo el dinero -cosa misteriosa- no es solo un medio de intercambio sino un fenómeno cultural que refleja las creencias, valores y dinámicas de poder de las sociedades a lo largo del tiempo. Allí escribe nuestro autor que “Solo la musa de la historia, absolutamente ignorante de las coincidencias, la ironía y el simbolismo, podía haber configurado un escenario en el cual el dólar y la bomba atómica acabaran originándose en el mismo e irrelevante caserío europeo. La aldea checa de Jáchymov, pueblito ínfimo donde nace el dólar y proporciona el radio para que Madame Curie realice sus investigaciones, comienzo de la era nuclear.”

Ha recibido Weatherford la Orden Gran Mariscal de Ayacucho Antonio José de Sucre, militar y estadista venezolano, por el gobierno de Bolivia en 2014, así como el Premio Genghis Khan otorgado por el gobierno de Mongolia en 2022, por haber desafiado las narrativas dominantes eurocéntricas.

Una de sus tesis más controvertidas y objeto de críticas acerbas es la de sugerir que la libertad religiosa de la que disfrutamos en la actualidad, deviene de la tolerancia religiosa de Genghis Khan, quien gobernó un descomunal e inmenso imperio terrestre en Asia entre 1206 y 1227, una entidad política forjada en apenas 25 años, mucho mayor que el Imperio Romano en su mejor momento de expansión.

Los mongoles, sigue diciendo el estadounidense, inventaron la blitzkrieg o guerra relámpago que hizo tristemente famosa a la wehrmacht de la Alemania nazi entre 1939 y 1945, con la velocidad y la sorpresa en el campo de batalla. Las pesadas armaduras medievales resultaron obsoletas ante el avance incontenible de los ágiles y rápidos jinetes mongoles (Pintura del siglo XIII, abajo), quienes lograron con sus asedios poner punto final a las ciudades amuralladas de la Edad Media (p.15).

Mongoles
Mongoles

Introdujeron los mongoles en Europa inventos básicos de toda civilización: el papel, la pólvora, la imprenta, y la brújula. La imprenta, lo sabemos, es el cimiento tecnológico sobre el cual se erige el Renacimiento de Europa, en tanto que la pólvora permite a los turcos desmoronar las hasta ahora inexpugnables murallas de Constantinopla en 1453, con lo cual queda abierto el eventual descubrimiento y conquista de América por Cristóbal Colón, personaje que había leído el famosísimo libro El libro de las maravillas o El Millón, del viajero Marco Polo (1254-1324) donde relata las aventuras del veneciano como servidor fiel y embajador del Gran Khan (foto abajo).

Marco Polo
Marco Polo

El inmenso imperio de Genghis Khan, Yeke Mongol Ulus, y su familia real, fueron el origen de la Horda de Oro que gobernó a Rusia, Bielorrusia y Ucrania; el Imperio Mongol en la India; el Ilkanato de Irak y Persia; y la Dinastía Yuan en China. Naciones gobernadas por personas que ostentaron diversos títulos de naturaleza ecléctica: khan, emperador, sultán, rey, sha, emir, dalai lama. (p.18). Foto abajo el shah Jahan, emperador mongol que construye el Taj Mahal en la India.

Sha Jahan
Sha Jahan

Es un inmenso legado cultural que se mantiene hasta la actualidad, pese a que en 1937 los bolcheviques de Stalin intentaron sin éxito destruir la cultura mongola asesinando a 30 mil mongoles, quemando manuscritos y monasterios, violando mujeres, queriendo desaparecer el cadáver de Genghis Khan, el cual fue rescatado secretamente por personajes anónimos, quienes lo pusieron a salvo en la capital, Ulan Bator, donde al final desapareció. (p. 13).

En apenas 25 años conquistó Genghis Khan, después de unificar a las diversas tribus mongolas a la fuerza, territorios y pueblos que los romanos conquistaron en cuatro siglos. En el momento de su mayor apogeo logra el Impero Mongol dominar unos 19 millones de kilómetros cuadrados, casi la superficie del continente africano (mapa abajo), con un ejército de arqueros montados a caballo de 100 mil hombres.

Este colosal Imperio Mongol se extendía desde la tundra siberiana, las calurosas llanuras de la India, los arrozales de Vietnam, los trigales de Hungría, Turquía, y de Corea a los Balcanes. Un nuevo mapa de las fronteras del mundo. Unificaron los principados eslavos y crearon el Estado ruso, durante tres generaciones crearon el país de China, así como a Corea e India (foto abajo: el Taj Mahal expresión de la arquitectura mongol en la India).

Taj Mahal
Taj Mahal

Al momento de su muerte, en 1227, Genghis Khan había relacionado a Europa con Asia, dos partes del mundo que hasta ese momento se ignoraban entre sí. Le dio renovados ímpetus a la muy antigua Ruta de la Seda, al tiempo que destruía el sistema feudal basado en la aristocracia de nacimiento, sustituyéndola por los méritos personales, lealtad y consecución de objetivos: una meritocracia (p. 17).

Los mongoles llevaron mineros alemanes a China, y médicos chinos hasta Persia, extendieron el uso de las alfombras, trasplantaron limones y zanahorias procedentes de Persia en China. Hicieron llegar los espaguetis, el té y los naipes de China a Occidente. (p.21) financiaron la construcción de iglesias cristianas en China, de templos y estupas budistas en Persia, de escuelas del Corán o madrazas musulmanas en Rusia, enviaron exploradores a lugares tan remotos como África.

Genghis Khan
Genghis Khan

Sumamente significativo resulta constatar que han podido apoderarse fácilmente de toda Europa y llegar hasta el océano Atlántico, pero al ver la pobreza general de la región y compararla con la riqueza de China, los países musulmanes y la India, dieron marcha atrás, con lo cual la historia de los reinos medievales, como los de la península ibérica, quedaron como marginados de tamaño ímpetu civilizatorio mongol. (p. 22).

Según parece, todos los aspectos de la vida europea -la tecnología, la guerra, la vestimenta, el comercio, la alimentación, las artes, la literatura y la música- cambiaron durante el Renacimiento como consecuencia de la influencia de los mongoles. Además de nuevas formas de combate, nuevas máquinas y nuevos alimentos, incluso los aspectos más mundanos de la vida cotidiana fueron cambiando a medida que los europeos adaptaban los tejidos mongoles, sustituyendo las viejas túnicas y mantos por calzones y casacas, tocaban sus instrumentos musicales con el arco de la estepa en lugar de puntearlos con los dedos, pintaban sus cuadros siguiendo un nuevo estilo. (p. 23)

Los europeos adoptaron incluso la exclamación típica de los mongoles, “¡hurra!”, un grito entusiasta y bravucón que utilizaban para animarse unos a otros durante sus guerras relámpago, grito inconfundible que acabamos de escuchar en la recientemente finalizada Copa Mundial de Fútbol 2026.

Genghis Khan, perfecto hombre moderno, abolió durante su gobierno los odiosos impuestos a médicos, maestros, sacerdotes e instituciones de enseñanza. Estableció un censo regular y el primer sistema de correos internacional. Las riquezas obtenidas en sus guerras eran revertidas a los comercios. Creó un derecho internacional basado en la ley suprema del Cielo Azul Eterno sobre todas las gentes, gobernantes y pastores, así como la inmunidad diplomática que gozaban sus emisarios en tan vastas geografías y culturas (p.18)

Al conquistar su imperio, los mongoles no sólo revolucionaron la guerra, sino además crearon el núcleo de una cultura universal y de un sistema mundial. Esta nueva cultura global siguió creciendo mucho después de la caída del Imperio Mongol, y a través de su desarrollo continuó durante los siglos venideros se convertiría en el fundamento del sistema mundial moderno, en el que sigue haciéndose hincapié en los principios establecidos originalmente por los mongoles, esto es el libre comercio, las comunicaciones libres, los conocimientos compartidos, la política secular, la coexistencia religiosa, el derecho internacional, y la inmunidad diplomática. (p. 296).

Fue un mongol en Persia, llamado el ilkan Gazan, quien pidió a Rashid al-Din escribiera la primera historia universal conocida, que incluyera chinos, turcos y los francos, que era como los mongoles llamaban a los europeos. Los mongoles adoptaron muy temprano la tecnología de la imprenta, ya en 1236 el khan Ogodei ordenó el establecimiento de una serie de talleres de impresión regionales por todo el territorio del norte de China bajo su control, como se muestra en la foto de abajo. (p. 293).

Khan Ogodei
Khan Ogodei

Occidente ha obrado de muy mala manera contra los mongoles. El último gobernante mongol de la India, Bahadur Sha, fue depuesto por los británicos en 1857, quienes asesinaron a toda su familia; el ultimo descendiente de Genghis Khan, Alí Khan, gobernó Uzbekistán, fue depuesto en 1920 por los bolcheviques en tiempos de Lenin. La Europa moderna no tenía sitio para los conquistadores asiáticos, los que fueron degradados al nivel más bajo de la historia de la humanidad, una maldición iniciada por Voltaire cuando escribe que “son hijos salvajes de la rapiña…que detestan nuestras artes, nuestras costumbres, nuestras leyes”. (p. 318) La Ilustración europea del siglo XVIII generó una actitud antiasiática.

Muchas son las personas desprevenidas que confunden a Genghis Khan al relacionarlo con Atila el huno, llamado “el azote de Dios”, pues no terminan de comprender que Atila vivió siete siglos antes que Genghis Khan. En el presente el retraso mental se le ha calificado como mongolismo, lo que produjo protesta de Mongolia ante las Naciones Unidas, quien logra se le llame en adelante “Síndrome de Down”.

No compartió Genghis Khan la amarga tragedia, muerte y soledad de otros grandes conquistadores, como Alejandro Magno que fallece muy joven, Julio César quien fue asesinado, y Napoleón, muerto en una apartada isla, pues falleció Genghis Khan a los 70 años rodeado de afecto y cariño de su familia, leales y soldados en su tierra natal, las estepas infinitas de Mongolia. (foto abajo).

Muerte de Genghis Khan
Muerte de Genghis Khan

Jack Weatherford camina a contracorriente de la historia oficial eurocéntrica, xenófoba y racista, lo que lo coloca al lado del pensamiento decolonial de pensadores como los británicos Joseph Needham y Jack Goody, el argentino Walter Mignolo, el peruano Aníbal Quijano, el rioplatense Enrique Dussel, y el martiniqueño Franz Fanon, ideas luminosas que iniciara en el siglo XVI fray Bartolomé de Las Casas en América, y que aún hoy resuenan por su magnificencia y actualidad.

Ibn Jaldum repercute en nuestro pensamiento cuando hablamos de Weatherford, seguidor en el siglo XXI de los análisis realizados sobre el tribalismo por el sabio norafricano del siglo XIV. Las sociedades tribales y su convivencia o enfrentamiento a las comunidades urbanas será la idea central de ambos hombres, separados temporalmente por siete siglos, y que sin embargo están hermanados en el afán de comprender las sociedades tribales de las estepas y los desiertos.

Con los planteamientos del antropólogo estadounidense, los primeros habitantes de América, anteriores por milenios a la llegada de los cristianos, y los hombres a caballo de las inmensas estepas asiáticas consiguen su lugar, tantas veces postergado por la arrogancia de occidente, en la Historia Universal.

Carora,

Estado Lara,

República Bolivariana de Venezuela,

viernes 24 de julio de 2026.

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