Hablar y escribir sobre política, un mal necesario
Es en la conversación política donde la historia y el posicionamiento se manifiestan
Por: ANDRÉS FERNANDO GÓMEZ PERTUZ
6/23/2026


Escribir sobre política puede parecer algo denso y complicado, algo de lo que generalmente la gente no quiere opinar o no quiere hablar, y si lo hace, se hace de maneras sumamente incorrectas, por lo tanto, esta cuestión de politizar se hace siempre tortuosa, y completamente desagradable.
Ahora y a pesar de los miles de improperios que una charla política pueda generar, las incomodidades obvias que saltan a la vista cuando se ponen en discusión los horizontes éticos y la contradicción se agudiza, con eso y todo, es menester o porque no, es de suma necesidad discutir y debatir de política.
No esperamos encontrar un amigo en cada publicación política, pero por lo menos, si es posible, lo que sí debiese tenerse en cuenta es la capacidad que tenemos en cada interacción, pueda ser fallida o no, de dar explicaciones lo suficientemente sólidas para poder contrarrestar así sea de manera lógica las explicaciones que normalizan el estado de cosas tal cual es y tal cual se encuentra.
Lo anterior significa explicar sea como sea, que cuando alguien da algo como “natural” o como ley suprema en las interacciones que tenemos como personas en un sistema social determinado y en un momento de la historia especifico, significa que dicha persona ignora que la sociedad y lo social por así decirlo es algo que se construye, que no es estático, así como también es algo que está en completa disputa. Cada decisión política tomada no es neutral, beneficia o perjudica a un grupo de personas y sus intereses.
Es precisamente en estas discusiones donde dos conceptos quieren ser sacados a empellones por las ventanas: la historia y el posicionamiento. El primero de ellos es sumamente importante; no llegamos hasta donde estamos como sociedad sin los antecedentes. Las reglas de juego y problemas que aun padecemos actualmente fueron gestados en un momento histórico concreto con situaciones, personajes y relacionamientos entre estos personajes de manera concreta.
El problema de la obtención de la tierra en Colombia, por ejemplo, comienza desde el momento cero que somos república, es imposible entender lo que ha sucedido hasta ahora si no se rastrea la relación entre los grandes terratenientes históricos y el uso que estos le dan al suelo versus los campesinos que teniendo pocos modos de subsistencia no les queda de otra que someterse a muchas condiciones desfavorables para poder trabajar su tierra y que este trabajo les permita sobrevivir.
La historia no está como un recordatorio pasado de sucesos viejos que ya quedaron en otra época, la historia es la base que nos explica cómo se ha venido desarrollando un problema en la sociedad y de cómo este ha venido mutando o puede venir mutando.
El otro concepto es el posicionamiento, esto se refiere a que las sociedades y los grupos humanos no son homogéneos y cada actor tiene un lugar en la estructura. Ahora, hay que diferenciar bien, que la cuestión no es que seamos distintos; la variabilidad genética humana ha demostrado ser necesaria, cuando un grupo es endogámico y se reproducen entre ellos mismos, cualquier cantidad de horrores y mutaciones genéticas atracan de manera definitiva en las poblaciones. Por lo tanto, ser distintos y juntarnos con otros, determina que eso que García Marquez describía en 100 años de soledad -como a esos niños de los Buendia saliéndoles la cola de marrano- no suceda.
La cuestión en ese caso con la diferencia es que en las sociedades “complejas” por así decirlo, la diferencia no es mas que un sistema que se utiliza para separar a los sujetos y poner a unos encima de los otros; que mientras unos puedan acceder a recursos jamás pensados, otros sujetos no puedan sobrevivir directamente o mueran de hambre (la separación y diferenciación de los sujetos, utilizada como mecanismo de control social, reproductor de jerarquías y de desigualdades).
Por lo tanto, hablar del posicionamiento me indica saber qué papel cumplo yo como sujeto dentro de la dinámica de la producción, ¿dependo de mi trabajo para vivir? o incluso sin trabajar mas nunca, ¿tengo bienes, servicios y recursos que me permitan vivir de manera holgada solo recibiendo dividendos de dichos bienes?
Es precisamente en la conversación política donde la historia y el posicionamiento se manifiestan, en sujetos que, aunque no tengan medios, ni grandes bienes, ni empresas y que solo dependan de su fuerza de trabajo, sea física o intelectual compren el relato de los verdaderamente poderosos creyendo que pertenecen a su bando cuando sus condiciones materiales dictan realmente que no es así.
Esto nos lleva a un hecho que se nos quiere hacer pasar como oculto o que precisamente quienes ostentan el poder, no quieren discutir nunca, la historia de las sociedades humanas es la historia de los conflictos entre quienes administran los recursos a placer, sin trabajar casi nunca y de quienes tienen que trabajar para tener una oportunidad de tenerlos para poder sobrevivir.
Y ese tipo de discusión nos acompaña siempre, dado a que nuestra vida cotidiana esta implicada entre la historia y el posicionamiento histórico de los sujetos en el aparato productivo en las propuestas que cierto sector tiene para “mejorar” dicho aparato.
La política determina el precio de la comida y de la medicina como diría en su famoso poema Bertol Brtech sobre el analfabetismo político, por lo tanto, hablar de esta e informarse sobre ésta es el primer deber de quien vive en sociedad, no importa la condición e incluso el color político, estamos condenados a ser animales de las polis en términos aristotélicos, vivimos en sociedad por ende tenemos que hablar de política y querámoslo o no participamos directa o indirectamente en la política.
Podría hablar de las innumerables coyunturas que atraviesan la política y lo político, para no irnos lejos, la siempre complicada cuestión electoral que este 2026 gane el candidato Cepeda por reconteo o se mantenga vencedor Abelardo, configura un país que se debate entre el viejo conservadurismo reencauchado en discursos económicos de orden neoliberal y un progresismo que aunque directamente no promete acabar con la propiedad privada, si pretende una redistribución justa de la riqueza producida en la nación pero sin cambiar significativamente el modelo de producción capitalista.
Como en algún momento, el país se peleó y se decantó o por el modelo Conservador o el modelo Liberal, hoy con otros ropajes el problema estructural vuelve a manifestarse, “primero como tragedia y luego como farsa” parafraseando a Marx en su icónica frase en la primera página del, XVIII brumario de Luis Bonaparte (Sobrino de Napoleon e intento fallido de replicar su legado) Y es con este bucle histórico repitiéndose, con todo esto materializándose, cuando con mas intensidad y aun con mucha mas intensidad, aun con toda la incomodidad que esto genere, es ahora y siempre que debemos soltar la comodidad y tener conversaciones políticas y sobre la política.
UBICACIÓN
Popayán, Cauca, Colombia