LOS LIDERES FORMALES Y LAS COMUNIDADES EN POPAYAN HOY EN DIA

El título que permite reclamar un falso lugar en la jerarquía social de la ciudad.

Por: GUSTAVO ADOLFO CORTAZAR DORADO

7/14/2026

Título académico
Título académico

El concepto del "letrado-ágrafo" revela una de las paradojas más profundas sobre cómo operó el sistema educativo formal en la transformación cultural de Popayán. No se trata simplemente de una persona que no sabe leer ni escribir, sino de un fenómeno más complejo: individuos que han sido alfabetizados, han pasado por el sistema escolar e incluso han obtenido títulos universitarios, pero que rechazan, desusan o limitan la escritura al mero registro de sus nombres.

A partir de una experiencia de campo y un análisis de los resultados, podemos profundizar en la relación entre este sujeto (letrado-agrafo) y la educación a través de cuatro dimensiones fundamentales:

1. El Fracaso Pedagógico y la Regresión a la Oralidad Basándote en las ideas de Marshall McLuhan, el propósito histórico del alfabeto fonético y la escritura era crear una mente lineal, lógica y discursiva (la Galaxia Gutenberg), la cual es estrictamente necesaria para sostener el orden secular, racional y burocrático de un Estado moderno. Sin embargo, la práctica pedagógica en la región fracasó en este propósito. A través de registros etnográficos en las escuelas, se demuestra que el sistema educativo formal terminó consolidando una orientación hacia la expresión oral, fallando en crear el hábito de pensar y expresarse de manera lógica y racional a través de grafos. El individuo es educado, pero su estructura mental sigue aferrada a la oralidad comunitaria tradicional.

2. La Educación como Fetiche y la "Nueva Hidalguía". Al no utilizarse la educación para desarrollar un pensamiento crítico o lógico, el proceso educativo se vació de su propósito intelectual y fue absorbido por el "Fantasma de la Hidalguía". Las familias de las clases populares y medias del siglo XX, en su loable intento de "sacar a sus hijos adelante", convirtieron el sistema educativo en el nuevo campo de batalla por el estatus. La sociedad payanesa se obsesionó con el "cartón de bachiller" y, posteriormente, exigió que la siguiente generación se hiciera "doctora" o profesional universitaria. De este modo, la educación y el título académico se consumieron como una nueva forma de hidalguía para huir de la condición popular, transformando el viejo prestigio de sangre en un prestigio de pergamino.

3. Los Intelectuales como "Guardianes de la Fachada" Esta dinámica alcanza su punto más crítico en la academia y las altas esferas burocráticas. Aquellos individuos que logran alcanzar los grados superiores de la educación a menudo no utilizan sus conocimientos para deconstruir los mitos de exclusión de la ciudad. Por el contrario, el "Fantasma de la Hidalguía" mutó el título profesional en una patente de nobleza, convirtiendo a los intelectuales en los guardianes de la fachada de una aristocracia simulada. En lugar de un pensamiento estructurado y transformador, el letrado-ágrafo en la academia utiliza sus diplomas y un "lenguaje engolado" como nuevos escudos de armas para acumular capital simbólico.

4. La Agravación Contemporánea: La Comunidad de la Imagen En el siglo XXI, este problema estructural de la educación entra en crisis absoluta con la llegada de la era digital. La preeminencia de la comunidad digital y la cultura de la imagen exacerban la condición del letrado-ágrafo, pues estas plataformas apelan directamente a la satisfacción inmediata de los deseos del mercado. Al carecer de una base educativa fundamentada en el pensamiento lineal y analítico que otorga la escritura, las nuevas generaciones se entregan a la inmediatez visual, rompiendo por completo la estructura discursiva y vaciando de significado lógico la interacción social y política.

En síntesis, la relación entre el letrado-ágrafo y la educación demuestra que las instituciones educativas, en este contexto, no lograron instaurar la racionalidad moderna. En su lugar, la búsqueda de significado y sentido de vida de quienes optaron formarse como letrados solo lograron un aprendizaje simple, es decir, desempeñarse escolarizadamente para obtener un "accesorio ritual" (el título) que permitiera reclamar un falso lugar en la jerarquía social de la ciudad.

Dar cuenta de las comunidades que viven en Popayán se puede hacer desde el termino mórula complementado con el adjetivo urbano, en ese sentido, el concepto biológico de mórula (en referencia a la forma de una fruta poli-drupa) urbana se puede aplicar en Popayán para explicar la verdadera morfología social de esta ciudad de ascendencia hispana. Bajo este lente analítico, la ciudad no se entiende como una suma de individuos aislados ni como una organización racional-burocrática y moderna, sino que la unidad comunitaria básica que estructura y aglutina a la sociedad es la "vecindad", un núcleo que se ubica por encima de la familia nuclear.

La aplicación de este modelo a la realidad histórica y contemporánea de Popayán revela las siguientes dinámicas:

• Estructura basada en la filiación emotiva: A diferencia de la sociedad moderna regida por contratos impersonales, la mórula urbana payanesa es un entramado estructurado estrictamente por la oralidad, la consanguinidad y la filiación emotiva. Las relaciones sociales se rigen por amores y odios viscerales, el compadrazgo y la adscripción a la parroquia o al barrio.

• La resistencia de la "mórula popular": Históricamente, este modelo explica cómo sobrevivieron los "ágrafos" y las clases populares. A lo largo de varias generaciones, las familias trabajadoras se aglutinaron en las vecindades de los barrios periféricos formando una mórula de resistencia. En estos espacios desarrollaron una moralidad propia, compartieron el ocio (como el juego de tejo y el sancocho dominical) y crearon redes de solidaridad para sostenerse frente al desdén de las élites atrincheradas en el centro histórico.

• Vulnerabilidad ante las rupturas: El tejido de la mórula urbana es sensible a los cambios físicos del entorno. En el caso de Popayán, esta morfología vecinal sufrió una profunda y trágica reconfiguración tras el terremoto de 1983, el cual obligó a una expansión demográfica y alteró los límites de estas vecindades tradicionales.

• El motor del clientelismo político contemporáneo: En el siglo XXI, el concepto de la mórula es clave para entender la política pública y la corrupción local. Las vecindades contemporáneas se organizan y orientan sus acciones cotidianas a disputar el poder político local con el fin de usufructuar los recursos del Estado. En lugar de buscar un desarrollo industrial, estas mórulas secuestran el organigrama institucional del municipio para financiar su estatus, renovando sus alianzas y cuotas de poder con cada nuevo ciclo electoral.

En conclusión, la mórula urbana demuestra que el crecimiento de Popayán no disolvió sus vínculos de origen hispánico tradicional; simplemente reconfiguró sus vecindades afectivas para que estas pudieran parasitar al Estado moderno, utilizando los cargos públicos como herramientas para mantener viva su supervivencia e influencia en el territorio.

UBICACIÓN

Popayán, Cauca, Colombia

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