MIRANDO HACIA EL 2026
Por: CAUCA DELIBERANTE
12/16/2025



Intervención de Fabricio Muñoz

Intervención de Ana Elsa Rojas

Intervención de Luis Fernando Giraldo

Intervención de Luis Ernesto López

Intervención de Wilson Bonilla
LEA UN RESUMEN DE LAS INTERVENCIONES EN LA PARTE FINAL DE ESTA PUBLICACIÓN
RESUMEN DE LAS INTERVENCIONES
LUIS ERNESTO LÓPEZ
En estos espacios se suele evaluar al gobierno, a partir del personaje o de la administración gubernamental de manera aislada, ignorando el contexto general, sobre todo las correlaciones de fuerzas. Ese contexto complejo y adverso que influye en las perspectivas, no las debemos confundir con nuestras ilusiones. Lo que nosotros aspiramos depende de los resultados de las próximas elecciones.
Ese contexto viene en parte de la globalización, que hace que lo que ocurre en otros lugares nos afecte y tenga implicaciones en nuestro entorno. Lo que ocurre en el Caribe, en Venezuela y el resto de la región latinoamericana, de manera directa, tienen efectos en nuestro inmediato porvenir. Preocupa que ante esta situación haya tanta insensibilidad y apatía.
El mundo se mueve en torno a tesis de extrema derecha que se tomó Europa, de igual manera, buena parte de América Latina, la mayor parte de los presidentes no manifiestan preocupación. ¿qué vamos a hacer entonces?
Los colombianos estamos experimentando un momento de avance progresista, sobre el cual podemos hacer muchos balances, pero si el progresismo llega a caer, vamos a encontrar una derecha respaldada por todo ese contexto internacional reaccionario con esa nueva hegemonía cultural que debe ser motivo de preocupación. Personajes como Abelardo de la Espriella pueden mandar al traste lo poco que hemos avanzado.
En lo nacional vemos una universidad pública ausente de crítica y de movilización solidaria, la hegemonía cultural ha cooptado a las fuerzas y organizaciones que anteriormente eran contestarias y tenían capacidad de reacción. El aislamiento y el bloqueo de las reformas en el espacio legislativo y judicial son un gran inconveniente, pero peor aún sería la falta de respaldo popular suficiente.
La derecha ha logrado crear procesos identitarios que colocan la banalidad por encima de la lucha de clases, y no hemos avanzado en debatir sobre lo que se llama la cultura del “wokismo” que ha tenido éxito deformando reivindicaciones legitimas como la lucha feminista, las diversidades, el ambientalismo, animalismo o los indigenismos. A lo que se agrega, que cada uno de ellos reclama ser el centro del universo, exige derechos particulares, sin observar la integralidad que lleva cada proceso dentro del escenario de la lucha de clases.
Ese es el contexto en el cual se mueve el gobierno y creímos que las reformas iban a ser mucho más profundas. Nos equivocamos cuando creemos que solamente ganando la Presidencia y el Congreso logramos los cambios que se requieren, ni siquiera eso es suficiente. Nuestro Estado Social de Derecho no corresponde a la democracia popular, el modelo económico, el diseño de las instituciones, la doctrina militar, no cambian porque el pueblo y las organizaciones progresistas o de izquierda asuman el control del ejecutivo o del legislativo, como tampoco, si los medios de comunicación siguen al servicio del poder económico, si las escuelas siguen en modelos pedagógicos atrasados, si en las universidades se preocupan más por sacar tecnócratas que gente con pensamiento crítico. Si no logramos estas transformaciones, será muy complejo pensar en que vamos a avanzar. Cuando mitificamos las elecciones como el único mecanismo para lograr la transformación social, nos equivocamos, porque no es suficiente.
¿Tenemos realmente un partido político en el Pacto Histórico? Una personería jurídica con integrantes cuyas proyecciones, concepciones, historias y enfoques en la política distintos, da lugar a lo que hoy tenemos, se trata de una estructura estrictamente electoral, por eso no podemos entendernos, no hay compromisos, ni una dinámica política continua.
En el tema de la paz cuestiona la teoría de la seguridad nacional que tienen las FFAA, porque se siguen sometiendo al imperio. Las organizaciones insurreccionales están altamente contaminadas con las economías ilícitas, lo que las lleva a instrumentalizar a comunidades que llevan 50 o 60 años viviendo de un producto. Esas organizaciones, que con discurso revolucionario manipulan. ¿Qué es entonces la paz, la justicia social?, ¿Se trata de un movimiento armado, de masas o movimiento hegemónico?
FABRICIO MUÑOZ
No es correcto en este momento hacer un inventario de los aciertos y errores del gobierno, sino explicar lo que ha pasado a partir de dos paradojas. De una parte, el progresismo gubernamental ha sido regresivo, reactiva una matriz neoliberal con discurso renovador y moralizador. El progresismo ha estandarizado la movilización social, la privatiza. Se ha transformado el estallido social en una acción gubernamental, no se cuestiona al capitalismo, lo reorganiza desde adentro, neutraliza el contrapoder, la reforma pierde potencia histórica y se vuelve cosmética, se ajusta a la maquinaria contrainsurgente, mediante un progresismo ambientalista. Se centraliza la decisión popular, se subordina la protesta y se neutraliza a quienes actúan como contrapoder.
Se actúa con fuerzas simultaneas, una es la presión gringa que les coloca como amigo, otro el sabotaje interno de las elites que apoyaron la transición para absorber la guerra movimiento desde arriba y la otra, son las demostraciones de fuerza que se hacen desde el gobierno sin transformar la economía campesina. El estado coacciona, actúa sobre el territorio y lo ocupa y moderniza sin transformar. La reforma puede sustituir a la lucha social, esa es la razón de la paradoja. No se amplía la democracia y se reduce la capacidad de la sociedad y el progresismo, lejos de combatir el neoliberalismo, lo secunda.
La otra paradoja es que se muestra un humanismo en una estructura militarista, donde hay una contradicción entre el discurso y la práctica, la realidad territorial responde a una reactivación de la doctrina contrainsurgente articulada al imperialismo y el narcotráfico. La operación Perseo es un ejemplo de ello, reactivación de los bombardeos sobre menores y reforzamiento de grupos armados.
WILSON BONILLA
Hemos sido capaces de erradicar a muchos de los políticos tradicionales del Cauca y se ha catapultado el poder popular representado en las organizaciones sociales y movimientos políticos, pero en el mapa regional no encontramos ese liderazgo, que necesitamos en este momento. ¿Quiénes son los interlocutores regionales directos ante el gobierno nacional, lo más representativo hoy? ¿Quiénes son los interlocutores directos ante el gobierno nacional? ¿Los partidos políticos? No, el movimiento indígena.
Aquí en la región no se corre el riesgo frente a la elección presidencial, pero si en las parlamentarias. ¿Tenemos capacidad para defender lo que tenemos y proyectarlo?
Los grandes medios de comunicación nos han suplantado y llevado a pensar diferente, como nos cambia la historia y el presente. Mucha gente cree en ese libreto diario de los medios. Se tienen serias críticas con el presidencialismo, pero hemos silenciado nuestras voces, pero no silenciemos nuestro pensamiento. El gobierno no es Gustavo Petro, pareciera como si hubiésemos ganado la revolución, apenas la presidencia. Todavía no tenemos claras las bases de esa elección, que incidencia real tiene el Pacto Histórico regional, cómo ha sido nuestra representación en la burocracia estatal, no lo sabemos, y eso también es importante. Hay un distanciamiento entre la realidad política nacional y la regional. Hay críticas internas, hay que hacerlas, son bienvenidas y estos espacios son para eso. El balance del gobierno nacional es lo que hemos hecho nosotros, hemos perdido la crítica, y quienes lo hacen, son marginados. Lo que está en juego ahora, es más que la elección presidencial, el poder tenemos que conquistarlo, es la lucha directa de las masas, no podemos olvidar que sin lucha no se cambia nada.
LUIS FERNANDO GIRALDO
La verdadera defensa del territorio y la construcción de un proyecto transformador de la sociedad solo son posibles si se garantiza que la mayoría de los votantes no sean víctimas de las mismas prácticas clientelistas que, históricamente, han cooptado la voluntad popular. En este sentido, la conciencia social y el respaldo a un proyecto de cambio (sea el Pacto Histórico, Colombia Humana, Polo Democrático o cualquier expresión de transformación social) no deben concebirse como un cheque en blanco endosado a favor del elegido; se deben obtener a través de la consulta permanente y transparente a la comunidad de votantes, al pueblo trabajador que elige.
Bajo esta premisa, las decisiones cruciales deben ser tornadas de modo comunitario; no pueden emerger como presuntas "coaliciones" o "acuerdos" entre el representante elegido y las élites. Cuando el representante que prometió la transformación cae en la trampa de acuerdos personales o de grupo con sectores tradicionales de la politiquería —recibiendo secretarías que luego aparecen como aparentes condonaciones de deudas de tránsito— sin informar con absoluta transparencia a sus electores, la conexión vital que los unía se rompe. El elector no puede enterarse por los medios tradicionales (a menudo sesgados) de maniobras que se parecen peligrosamente a la politiquería de "bajo cuerda". Esta opacidad destruye la comunicación horizontal que debe existir entre el votante y su elegido.
Por ello, el representante elegido por una base social que busca el cambio de sociedad debe renunciar a considerarse “el representante” en el sentido tradicional de la palabra. Su rol no es gestionar el poder en solitario, sino dinamizar la participación activa de los votantes. Es inaceptable que los votantes sean relegados por tres o cuatro años al último eslabón de la cadena política, teniendo voz solo para reelegir o desaprobar a posteriori a una persona que pudo, o no, haber sido cooptada por maniobras tradicionales. Se traiciona así la buena fe, la FE mayúscula de quienes han luchado por décadas para construir la sociedad futura. El lastre de la miseria, el engaño y la manipulación del pasado no puede arrastrarse al proyecto de transformación.
En consecuencia, los votantes no pueden resignarse a ser meros visitantes de las sedes, oyendo sin participar, ni denunciar, ni criticar. El conformismo expresado en el parafraseo "este representante se comporta como un politiquero, pero es nuestro politiquero" es la rendición final del territorio mental de los electores. Las presiones internas, como las ejercidas sobre una joven que recién se inicia honestamente en labores electorales en las pasadas elecciones de consejos de juventudes para que renuncie y ceda su puesto, no pueden ser el común denominador del partido llamado a transformar la sociedad. No se pueden construir caminos nuevos sin la participación activa y sin presiones de todos y todas. La tarea es destronar una cultura política de cacicazgos, de "representantes" y de "elegidos" que actúan como dueños del capital político.
ANA ELSA ROJAS
No voy a hacer una reflexión del gobierno porque creo que permanentemente en las redes se está diciendo cuáles han sido los avances y aciertos, los desaciertos, y eso nos permite hacer nuestros propios análisis. Solo quiero colocar tres preguntas para la discusión, si en un proceso de cambio es importante la presencia de un partido con una concepción de clase o por el contrario es la fuerza del movimiento. Primero, un partido que no juegue el papel orientador, la construcción de la ideología que conciba la lucha de clases como un elemento transformador, pues no sería esa parte de la sociedad que estaría educándose, no sería esa parte de la sociedad que puede visionar la concepción de un Estado. Al Estado no lo maneja un presidente, ministros, las cortes ni las autoridades, un Estado la maneja el pueblo y lo han dicho los conceptualizadores tanto de la política de la visión revolucionaria como también de aquella visión dominadora, fascista, que considera que la ideología es el elemento el cual mueve la conciencia de los individuos. Ese es el primer elemento y creo que el primer cuestionamiento que nosotros debemos conversar si efectivamente los partidos siguen teniendo vigencias o simplemente son las sociedades libres y libres de libertad bajo un yugo que no podemos levantar la cabeza, ese sería un elemento. El otro elemento es, ¿tendrá mayor transformación y mayor incidencia un movimiento que no tenga incidencia dentro de las lógicas de un Estado burgués donde se necesita una personería jurídica, porque de lo contrario no podría jugar el papel que debe jugar como movimiento transformador? ¿Se chocarán? ¿Serán contrarios los dos? ¿O por el contrario tendremos que pensar que en algún momento del camino tendríamos que ponernos de acuerdo para que ese partido, con una lógica de pensamiento de clase y no un pensamiento maquillador pudiéramos encontrar? El otro elemento, tuvimos un proceso de paz que no pudo llegar al término que esperábamos, de alguna manera un proyecto de paz frustrado. considero que la propuesta del presidente Petro de la paz total fue vigente, acertada e importante y tenemos que seguirla enriqueciendo. La paz, allí es donde tenemos que empezar a construir el imaginario transformador que le corresponde al Pacto Histórico y que se ha vuelto un partido alrededor de cuatro que renunciamos a la personería jurídica. Será que coincidimos en medio de las contradicciones y dificultades. ¿Cómo concebimos esa paz total? Un fenómeno internacional incide en nuestro país, en caso de una invasión, ¿será el ejército el que tendrá que entrar a defender la patria? Los partidos no han jugado el papel que deben como rectores del pensamiento transformador y se han vuelto más la hegemonía de una burocracia. No hay una orientación, una vigilancia revolucionaria, una concepción transformadora de clase, que pueda aplastar ese proyecto fascista que se viene dando. Hoy nos encontramos frente a una amenaza muy grave que es la amenaza del imperio norteamericano. Petro ha sido amenazado por el presidente de los EEUU, si sigue siendo desobediente van por su cabeza y no creo que nuestro ejército fuera a dar la batalla por la libertad.
UBICACIÓN
Popayán, Cauca, Colombia