Tecnooligarquía vs. Democracia
Intervención de Francesca Bria en el foro “Global Progressive Mobilisation”, Barcelona, abril 17 y 18 de 2026
Cauca Deliberante
4/22/2026


Mi primer apunte sería que creo que una estrategia progresiva sobre esta materia debería implicar soberanía digital. Una soberanía digital en el centro de la estrategia política. Y es así porque estamos hablando del poder que afecta a la competitividad industrial de los países, la seguridad de los países y la defensa de la democracia.
Y cuando hablamos de soberanía digital no entra en contradicción con el multilateralismo, sino que se trata de la defensa de la soberanía democrática de los Estados, de las personas del Estado, que puede combinarse con una cooperación digital a favor o en interés del interés público, el entorno, el medioambiente y el respeto de los derechos de las personas. Tenemos que dejarlo bien claro, porque no siempre la soberanía digital es un asunto o un tema político para las organizaciones.
El segundo apunte que me gustaría realizar en este debate es qué tipo de poder es de lo que estamos hablando. Porque nos centramos en redes sociales, plataformas, regulación, pero yo creo que es mejor analizar el poder más amplio al que tenemos que abordar en el caso de la tecnooligarquía.
Hay que nombrar esta potencia a la que nos enfrentamos: unos cuantos tecnooligarcas que ejercen control sobre infraestructura básica esencial en las economías modernas, lo denominado la nueva cadena de suministro del poder moderno y de la economía moderna, que está en las manos de unos pocos, muy concentrado, de modo político, económico y básicamente en manos de tecnooligarcas.
Unos tecnooligarcas que no sólo quieren ser más ricos, sino que tienen un plan, como Elon Musk, Peter Thiel, Jeff Bezos, Mark Zuckerberg. Su plan no es únicamente ser más y más billonarios de lo que ya lo son. Hablamos de los más ricos del planeta. Yo creo que estamos haciendo frente a una nueva fase y es bueno que estemos alineados porque ellos quieren poder político también.
Poder político. Quieren gobernar sobre infraestructura básica, infraestructura que usa el gobierno, sobre la que se basa nuestro sistema económico y financiero. Son propietarios, ostentan nuestros datos que usamos para la seguridad social, la salud, la educación.
Y ahora mismo, si echamos un vistazo a lo que sucede con la administración Trump a día de hoy en Washington, vemos cómo están detrás del Estado. Deja de ser una cuestión de regular los mercados. Se convierte en una cuestión diferente.
Yo lo he denominado la privatización de la soberanía, porque están controlando la institución más básica del Estado. Pensad en ello. La seguridad social, el sistema financiero, ejercer de policía o control de fronteras. Es lo que está haciendo Palantir con ICE en Estados Unidos. La infraestructura orbital que está poniendo en marcha Elon Musk también. La infraestructura de satélites, por ejemplo, en Ucrania. Esto se está utilizando en el campo de batalla. Y si lo que queremos es disponer de datos de guerra para saber lo que ocurre en Ucrania, tenemos que pasar por Elon Musk. Es una cuestión de seguridad nacional, ¿verdad? Y por este motivo yo creo que estaría muy bien que estemos todos alineados.
Es técnico, pero hablamos del stack, es decir, del stack tecnológico. Hablamos desde materias primas críticas como el litio de Chile, las tierras raras, la energía. Imaginaros que la inteligencia artificial o los centros de datos que gestionan la inteligencia artificial consumen la misma cantidad de energía que Francia y Japón, es decir, dos países enteros, usan.
Si hablamos de los chips, de los procesadores o semiconductores que operan todo lo que usamos en el mundo, ahora no solo tenemos un mercado, tenemos controles sobre la exportación de los chips, tenemos listas tecnológicas, blacklisting. Se está produciendo un uso como arma de toda esta estructura, de toda esta infraestructura.
Entre Estados Unidos y China lo estamos viendo. Y yo diría que este sistema imperial de la inteligencia artificial no dista mucho de los antiguos imperios, del pasado. Si echáis un vistazo al sudglobal, donde se están extrayendo minerales, tierras raras, la energía necesaria.
Es importante entender lo masiva que es esta concentración de poder. En Kenia, el gobierno de Kenia, por ejemplo, ha acordado una red energética de cuatro gigavatios de energía verde. Están construyendo la infraestructura de la IA por parte de Microsoft, que consume un gigabyte de energía. En Kenia, solo un 20% de la población tiene acceso a electricidad verde. Este consumo, pues, de agua, de energía, de datos en general, todos nuestros datos se inyectan en este sistema. Así que los datos que producimos como sociedad y ciudadanos, está usándose para formar sistemas de la inteligencia artificial que están en manos de estos tecnoligarcas.
Y por cierto, los modelos de IA que estamos usando, y esto es importante y hay que destacarlo, no podemos hablar ya de IA sin hablar del uso dual, es decir, de las implicaciones militares de la IA. Ahora entramos de pleno en un debate en el que el sistema de la nube que todos estamos utilizando a día de hoy, va a (de manera selectiva), liberarse únicamente para algunos países, países que cumplan o estén alineados políticamente con las políticas de Washington. Esta es una escala completamente nueva para este problema.
Yo considero que hay que construir alternativas democráticas. Si queremos una sociedad democrática, nuestra infraestructura no se puede basar en infraestructura crítica que sea propiedad y en control de tecnoligarcas.
Lo que queremos es una infraestructura democrática para los servicios básicos de la sociedad. Y hablamos de un nuevo nivel de confrontación, porque básicamente lo que nos están diciendo es, si queréis solicitar o aplicar normativa de soberanía digital, nosotros vamos a hacer todo aquello que podamos para bloquearlo. Yo entiendo que la situación es la siguiente. Hay un poder imperial nuevo, hay un nuevo orden mundial que requiere de esta infraestructura material básica para materializarse, y creo que el mundo se está dividiendo entre Estados Unidos y China.
Y lo que digo es que en medio, todos estos países, los países no alineados, todos ellos tienen un interés para reclamar autonomía, independencia, soberanía, y esta infraestructura básica para poder servir a los trabajadores, mejorar el medio ambiente, mejorar la educación, la sanidad. Y no creo que sea posible construir este modelo democrático sobre una infraestructura que esté alquilada porque está en manos de tecnoligarcas, oligarcas que están creando beneficios extraordinarios y que no quieren que les regulemos, y que además están acaparando poder político. Por eso creo que en las situaciones de emergencia ya hay que tomar acción.
Hay que considerarlo como lo que es. Reclamar la democracia en este sentido significa luchar por nuestra soberanía digital y juntos construir esta infraestructura de bien público que servirá a la humanidad. A este nivel podemos mantener una gran alianza porque es en interés de todos, de los progresistas, pero no sólo a los progresistas, sino en interés de la humanidad y de generaciones futuras.
UBICACIÓN
Popayán, Cauca, Colombia