Una IA para gobernarlos a todos

Hemos cambiado el mundo humillando a la gente y haciéndonos ricos. Es la forma más eficaz para que ocurra el cambio social. Humilla a tu enemigo y hazlo más pobre.”

Tomado de La Base 6x106

4/9/2026

IA para dominar
IA para dominar

“En Palantir, estamos al lado de los americanos de clase trabajadora. Apoyamos a las personas que van al ejército, salvamos sus vidas, las traemos a casa con seguridad. Nuestra AI hace a los trabajadores más ricos, más valiosos.

Éramos muy controvertidos, éramos. Y eso ha cambiado mucho, en parte porque la gente se dio cuenta de que estaba equivocada. Si alguien gana mucho dinero con algo, entonces debe de ser correcto.

Hemos cambiado el mundo humillando a la gente y haciéndonos ricos. Es la forma más eficaz para que ocurra el cambio social. Humilla a tu enemigo y hazlo más pobre.”

¿Saben quién dijo esto? Alex Karp. Uno de esos “grandes nombres” propios de la tecnoligarquía imperial yankee, a la sombra de otros nombres que quizá les suenen más. Donald Trump, Marco Rubio, Pete Hexhead.

Pero estén atentos porque van a conocer bien a un tipo muy pero muy importante en este ciclo particularmente violento del imperialismo estadounidense.

A continuación, unos párrafos de un excelente artículo de Meegan Day en Jacobin de hace unos meses.

En 2017, Google ganó un contrato para el proyecto Maven del ejército estadounidense integrando inteligencia artificial en las operaciones del campo de batalla. Se produjo entonces una reacción pública y Google reculó, no queriendo que su tecnología se asociara con la muerte masiva automatizada.

Palantir se hizo cargo entonces del proyecto Maven y Alex Karp calificó la falta de voluntad de Google para asociarse con la guerra como una postura de perdedor. Ahora Silicon Valley está cambiando de postura.

Desesperados por no ser vistos como perdedores, han reemplazado el postureo moral por el postureo inmoral. Uno de los ejemplos de esa tecnoligarquía, antaño alineada con la narrativa del Partido Demócrata, es Meta, una empresa que bajo la dirección de Mark Zuckerberg en su día aspiró a parecer afable e inofensiva, pero que ahora ha girado hacia querer parecer imponente, descarada y, como sugirió el propio Zuckerberg, agresivamente masculina. Este es el efecto Palantir y sus implicaciones van mucho más allá del cambio de imagen MAGA de Mark Zuckerberg.

Un nuevo sentido común está arraigando en Silicon Valley. Las empresas que antes se presentaban de forma ostentosa como aliadas de la justicia social, ahora buscan congraciarse con la administración de Donald Trump y acogen las críticas por el camino tomándolas como una insignia de honor, prueba inequívoca de que no son pusilánimes liberales afeminados. Atender a las críticas públicas es doblar la rodilla ante lo woke, que Karp llama el riesgo central para Palantir, Estados Unidos y el mundo.

Armada con esta nueva sensibilidad antimoral, la tecnología se está disolviendo en el nexo palpitante de MAGA, las criptomonedas, los deportes de combate y el ejército estadounidense. La fusión queda ejemplificada por la lista de patrocinadores corporativos de los desfiles militares de Trump. Palantir, el fabricante de armas Lockheed Martin, el conglomerado global de minería de datos Oracle, la plataforma de criptomonedas Coinbase, Form Energy, etc.

El trabajo de Palantir en el proyecto MAVEN ha acelerado la militarización de la inteligencia artificial, permitiendo sistemas autónomos de vigilancia con drones y selección de objetivos mediante algoritmos. Bajo Trump, la administración está impulsando la expansión de estas capacidades hacia herramientas de inteligencia artificial en tiempo real para el campo de batalla, incluyendo otorgar a Palantir un contrato adicional de 174 millones de dólares para, cito literal, alojar un sistema de inteligencia de combate dentro de un gran camión llamado Nodo de Acceso de Selección de Objetivos de Inteligencia Táctica o TITAN. Si el chovinismo occidental de Palantir y su aceptación causal del uso de la fuerza letal no fueran lo suficientemente inquietantes viniendo de una empresa que maneja capacidades avanzadas de IA, piensen también en cómo el éxito de Palantir ha arrastrado consigo al resto de Silicon Valley.

Aunque, bueno, ganas, lo que se dice ganas, tampoco le faltaban a los tecnoligarcas para arrimarse al carro ganador. Ya saben que donde esta gente mete la pasta, no hay derechos humanos ni libertades que importen.

Palantir Technologies es probablemente la compañía más controvertida actualmente del complejo militar y tecnológico mundial. Nace en 2003 al calor de Paypal, ¿se acuerdan de Paypal? Paypal es la empresa que por entonces era líder en pagos online. O sea, seguro que lo han utilizado alguna vez.

Funcionaba como una intermediaria entre usuarios para hacer compras o para hacer transacciones o transferencias en Internet. Elon Musk, de hecho, también andaba por ahí en esos años. Fue brevemente el CEO de la compañía de Paypal.

El dueño, Peter Thiel, era ya un tipo muy famoso y poderoso por entonces. Les hablamos del año 2003 y le propuso a su amigo de aquellos años locos de universidad en Stanford, a Alex Karp, fundar una empresa Mission Oriented. O sea, una empresa con una misión, con un objetivo.

Y es que sus propios directivos lo dicen sin rodeos. Palantir era una empresa hecha para los malos tiempos. Cuanto más conflicto, más incertidumbre, más miedo, más guerra, mejor funciona su negocio. No es que sobrevivan a las crisis, es que crecen con ellas.

Durante su primera década, Palantir operó casi exclusivamente en las sombras del Capitolio. Su primer producto, Palantir Gotham, otra fricada, fue diseñado para analistas de la comunidad de inteligencia y defensa de Estados Unidos. El software no creaba datos, sino que integraba fuentes, o sea, bases de datos que ya existían, registros telefónicos, transacciones bancarias, imágenes satelitales, para visualizar conexiones invisibles.

Según informes de Wall Street Journal y Bloomberg, el software fue acreditado internamente por su papel en la localización de Osama Bin Laden en 2011 consolidando su reputación como la herramienta definitiva de la lucha antiterrorista. Pero también tuvo un uso, digamos, civil, comercial. A partir de 2016 la empresa inicia una expansión agresiva hacia el sector corporativo con unas empresas y funda Palantir Foundry, que daba servicio a cadenas de suministro de compañías, digamos que les ayudaba como organizar sus datos, ¿no? Por ejemplo, los vuelos operados por Airbus, las carreras de Ferrari o los datos clínicos de farmacéuticas como Merck.

En el año 2020, Palantir sale a bolsa a Nueva York y gracias a la pandemia de COVID-19 obtuvo todavía más poder con su plataforma HHS Protect, que fue utilizada por el gobierno de Estados Unidos para rastrear la propagación del virus y gestionar la distribución de vacunas. Vamos, un ojo digital que acumulaba datos y datos y datos médicos, farmacéuticos, de transporte, logísticos, residenciales, datos personales, datos militares, datos satelitales, todo, no se me agobio de todo, y pues lo puso en manos de unos señores, nietos de nazis, y que creen que son una especie de mesías con una misión civilizatoria. Ya no se trata sólo de ayudar a agencias o a empresas, sino de convertirse en el sistema operativo del propio Estado.

La vida entera de millones de personas, la nuestra, la suya, convertida en información procesable por una empresa privada. Quieren gobernar sin presentarse a las elecciones, porque el problema no es sólo que lo sepan todo, es que convierten esa información en decisiones. Su sistema está diseñado para detectar patrones, perfilar conductas y señalar a posibles amenazas antes de que ocurran.

En sus propias palabras, se trata de detectar quién puede ser una amenaza antes incluso de que haga nada. Pues ya tenemos la respuesta. En julio de 2025, una filtración de documentos internos reveló planes específicos de la empresa de Palantir para ayudar al AIS, a la Gestapo de Trump, ya saben, en deportaciones masivas.

Usaban datos de salud, del sistema Medicare de salud pública o de administraciones públicas estadounidenses, para localizar a migrantes y detenerlos. Pero el gobierno de Trump, lógicamente, no sólo no castigó estas informaciones, estos métodos, sino que los ha premiado con más y más contratos públicos para el control migratorio.

El dueño de Palantir, promotor del tecnoterrorismo de los ricos, hace caja con la guerra y la muerte vendiendo su tecnología a genocidas, y no sólo él, por supuesto, economía de guerra. Bloomberg nos cuenta, por ejemplo, que Palantir atrae de nuevo a Wall Street por su negocio de defensa y contratos gubernamentales, y el país se refiere a Peter Thiel como la referencia del giro de Silicon Valley hacia el sector de la defensa. El giro de Silicon Valley hacia la guerra, uno de los mitos legitimadores del capitalismo es ese que nos dice que los millonarios como Peter Thiel tienen un papel positivo porque crean riqueza y progreso para los demás.

Pues cuando escuchen eso, recuerden que los grandes magnates de nuestra época lo apuestan todo a beneficiarse ellos de la guerra, el genocidio, la destrucción y la muerte del resto. Los trabajadores, nos libramos de ellos o nos van a llevar al desastre.