“UNA VÍA SOCIALISTA PARA COLOMBIA"
Material suministrado por el Dr. Carlos Rugeles Castillo, curador de la obra científica del Maestro Antonio García Nossa.
Por: FERNANDO SANTACRUZ CAICEDO
8/5/2026


En el libro “Una Vía Socialista para Colombia” (Antonio García, Ediciones Cruz del Sur, Bogotá, 1977), el autor actualizó las pautas ideológicas, doctrinales/conceptuales, de su obra “La Rebelión de los Pueblos Débiles” (Publicaciones Tomás Uribe Márquez, Bogotá, 1953). Señaló, críticamente, el Socialismo como Estrategia de Desarrollo de los Países Atrasados y Dependientes. Para ese momento histórico acontecieron el triunfo de la revolución cubana, liderada por Fidel Castro (1959); el establecimiento del gobierno militar nacionalista-izquierdista, de Juan Velasco Alvarado (Perú, 1968-75); el triunfo electoral del socialista Salvador Allende (Chile, 1970); el descalabro del programa norteamericano “Alianza para el Progreso” del presidente Kennedy (América Latina, 1961-70). El Maestro Antonio García escribió el ensayo que nos ocupa a mediados de la década de los 70 del Siglo XX. Los rasgos que definen al capitalismo desarrollado contemporáneo han variado desde entonces, a saber: i- dominio de los mercados financieros; ii- globalización de la producción; iii- importancia del conocimiento/tecnología; iv- flexibilidad laboral ante las crisis estructurales.
Al decir de García, en los años 60/70 del siglo pasado distinguieron al capitalismo colombiano las siguientes características:
I- Colapso de la Economía de Mercado. Las estructuras que vertebran/organizan la nación colombiana son inoperantes, el Estado de Derecho/conducción política se agotaron, la dependencia externa/concentración del poder económico ¡caducaron! Los derechos civiles/garantías individuales, dependen de las determinaciones del poder oligárquico. Las libertades de opinión/información/pensamiento, son uso privilegiado de los propietarios de los mass-media/partidos políticos oficiales. El liberalismo económico prohíja la concentración de la riqueza. La adopción de formas jurídicopolíticas, fue “perfeccionada” con las reformas constitucionales de 1958 y 1968. La economía latifundista se apoya en el subempleo de tierras/recursos/población campesina. Las industrias básicas se subordinan al “colonialismo tecnológico”, dependen de la importación de bienes de capital/materias primas provenientes de USA. La inversión privada se apodera de sectores vitales de la industria manufacturera/estructuras financieras. En summa, lo antedicho “no ha servido para abrir posibilidades de desarrollo independiente y la burguesía industrial ha demostrado su incapacidad de transformarse en clase dirigente de un desarrollo capitalista que modernice y transforme la economía colombiana”.
El sistema comercial plasma una estructura similar al de acumulación de riqueza y la sociedad anónima refleja el monopolio de una minúscula élite financiera que incrementa la concentración capitalista, la exclusión social y el desempleo. El capitalismo dependiente deriva en “crecimiento económico a costa del progreso social” y demuestra el fracaso de las políticas neocapitalistas evidenciadas en “la vulnerabilidad y el proceso de descomposición social y estatal: violencia, inseguridad colectiva, delincuencia, desplome de la moral pública/privada, corrupción en los más altos niveles del gobierno, el congreso, la judicatura, la iglesia, las corporaciones privadas”. El uso de la fuerza, la represión, la penalización de las luchas sociales, “sustituyen” los cambios estructurales. El modelo de “absolutismo político y liberalismo económico” afianza la dominación/dependencia. Los anuncios de la “patria milagro” sugieren que ¡las realidades análogas que hoy padecemos, serán llevadas a extremos insostenibles!
ii- Dependencia Externa. El “esquema colonial de la división internacional del trabajo” sobrevivió a la dominación ibérica y renovó sus formas, desde inicios de la república. Era indispensable “integrar la economía dependiente al mercado metropolitano de Inglaterra o EE.UU.”, especializando nuestro país en las exportaciones primarias. Las relaciones internacionales de intercambio se centraron en: a) exportación de productos primarios –café, banano, petróleo-, controlados por monopolios internacionales e intercambiados por bienes de capital y tecnología avanzada; b) remesas de uno o pocos productos básicos; y, c) importación de bienes de capital/materias primas, destinados a la operación de la industria manufacturera. Somos tecnológicamente dependientes y deudores para cubrir el déficit crónico –amortizaciones/intereses-, impuesto por las condiciones de intercambio desigual. Personificamos “la república hipotecada” y, como corolario, “la colonia próspera”. Concluye García que, “el desarrollo sólo puede concebirse como estrategia de ruptura de las relaciones de dominación y dependencia, que posibilite a los pueblos tomar en sus manos la transformación plena, …con el objetivo finalista de crear una nueva sociedad latinoamericana”.
iii- Crisis del Estado Liberal. La república oligárquica, incapaz de abordar/resolver los problemas de desempleo masivo, inflación crónica, se financia con los ahorros populares, rentas de trabajo/cesantías, reservas financieras del seguro social, a fin de no gravar sus grandes rentas, ni reducir sus consumos suntuarios, ni imponer reglas de participación a la inversión extranjera; convierte las clases pobres en financiadoras de las más ricas y del Estado; proyecta un fenómeno característico de las estructuras dependientes: ¡los países desarrollados NO financian a los atrasados, sino al contrario! Los partidos tradicionales representan a las oligarquías domésticas y los intereses extranjeros; el gobierno es arbitrario, sin legitimidad popular y se sustenta en la fuerza apoyada en el poder metropolitano.
Los problemas estratégicos del desarrollo económico y social, podrían dirimirse pronto mediante la revolución industrial y agrícola; y, un Estado conducido por nuevas fuerzas populares que supone su ascenso político y transformación en clase dirigente de la economía, la cultura y el Estado. La nueva sociedad colombiana se desarrollará cuando elimine el poder de los privilegios, el colonialismo ideológico, la violencia de los partidos tradicionales, cuando el pueblo asuma directamente la decisión en todas instancias de la organización política, económica y social.
iv- La Unidad Popular. La coalición organizada del pueblo –movimiento obrero, campesinado, estudiantado, clases medias no alienadas- es el fundamento estratégico para crear el Estado de los trabajadores, sustituir la alternancia frentenacionalista por el relevo de clases en la conducción del Estado, con la meta de efectuar reformas estructurales, acelerar el desarrollo económico/social, suprimir el desempleo/inflación, desmontar el poder oligárquico y erigir una democracia económica/política/social. Se trata de un movimiento orgánico de Unidad Popular, integrador de todas las fuerzas sociales/generacionales identificadas en los cambios estructurales y la construcción de un Estado Nacional Popular, basado en: a) líneas ideológicas identificadas en conquistar el poder del Estado y convertirse en clases dirigentes de la nueva sociedad; b) estructuras democráticas de participación/movilización popular –asambleas nacional/regionales/municipales-; c) conducción política originada en las organizaciones de base.
La Revolución, entendida como participación democrática dentro de nuevas reglas institucionales –poder popular, multipartidismo, concientización/intervención directa de los trabajadores en todos los organismos estatales-, es la fuerza democratizadora del poder económico y político. El socialismo reclama que nuestra revolución nacional y popular se inspire en la experiencia histórica colombiana, defina sus propios objetivos, conquiste la independencia nacional/liberación social de las clases trabajadoras, independientemente de otros modelos revolucionarios –rusos, chinos, cubanos, chilenos- “ya que toda auténtica revolución es el producto más original de la historia de cada pueblo”, sin ignorar que este proceso requiere la solidaridad de los pueblos latinoamericanos.
El socialismo propone la transformación esencial del sistema/relaciones de clase, la extinción de la supremacía burgués-terrateniente sobre los recursos básicos del desarrollo –tierra, capital, tecnología, cultura, ahorro, fuentes energéticas, industrias estratégicas-, el derribamiento de las estructuras oligárquicas de poder, la abolición de monopolios/formas extranjerizantes de la economía y organismos corporativos que controlan las decisiones estatales –SAC, ANDI, FENALCO, etc.-. Dicha renovación total impone una democracia pluralista –NO la entronización de una sola clase-, sin privilegios clasistas, una sociedad en la que ¡el hombre sea el destinatario real de las actividades económicas/políticas/sociales! En las estructuras de base reside la Nueva Democracia Orgánica, el poder popular que impide la dominación social/política de un partido, una burocracia o grupo social. En el Estado Popular participan en su conducción todas las fuerzas sociales revolucionarias, a través de la pluralidad de partidos, debate ideológico, oposición crítica, descentralización de la autoridad y toma de decisiones, por cuanto lo primordial son las aspiraciones/intereses de las fuerzas populares que orientan el cambio de estructuras. El socialismo reivindica la liberación del hombre y el pleno despliegue de sus capacidades intelectuales y espirituales, el nacionalismo revolucionario, las luchas contra la explotación del hombre por el hombre y los reclamos de los pueblos débiles.
v- Marcos Ideológicos de la Vía Socialista de Desarrollo. Se conforman por los diversos enfoques de pensamiento que orientan la filosofía de la acción, encausados a resolver los problemas económicos, políticos, sociales y culturales que obstaculizan el desarrollo independiente de la sociedad colombiana. A grandes rasgos, pueden clasificarse en: a) Organización Económica: propiedad sobre los medios básicos de producción, niveles de planificación, gestión empresarial, financiamiento de la revolución industrial-agrícola. b) Estructura de clases, relaciones sociales, distribución del ingreso nacional. c) Organización de la democracia participativa y del Estado, nueva estructura de poder popular. d) Creación de las nuevas cultura y consciencia social. García desagrega, detalladamente, cada uno de los literales anteriores.
A nuestro juicio, “Una Vía Socialista para Colombia” conserva vigente su columna vertebral para implementar los cambios estructurales que demanda nuestro país, con las obvias adaptaciones que mandan las estructuras dependientes y el desarrollo del sistema capitalista. Corresponde al lector, juzgar hoy la pertinencia/validez del texto reseñado.
UBICACIÓN
Popayán, Cauca, Colombia