VOTAR POR CEPEDA

Relato sobre las formas de entender la política

Por: LUIS JESUS SOLIS GOMEZ

5/21/2026

Cuando yo leo en Facebook que “ningún hijo de Dios votará por Cepeda”, me acordé de la Biblia, cuando Jesús les dijo a los fariseos: “vosotros no sois hijos de Dios, sino hijos de vuestro padre el diablo”. Bueno, pero esas son cosas de religión y no vamos a hablar aquí de religión. Ya hablaremos con los pastores, porque afortunadamente, también escuché a otro pastor que nos dijo a todos los que lo escuchábamos, que ellos no enseñaban por quien votar, sino cómo elegir y eso me parece muy bien, porque la Biblia también enseña cómo elegir a nuestros gobernantes y dice que deben ser sabios, honestos y trasparentes; nada que ver con Paloma Valencia o el hombrecito aquel de firmes por la patria.

Cuando yo era niño me imaginaba que la política era cosas de borrachos, porque los domingos, pasaban los borrachitos gritando: “¡Viva el partido liberal!”. Y otros borrachos más bravos decían: “Yo soy puto, liberal y macho”.

Pero no sólo se hablaba de liberales y conservadores, sino que decían que López era comunista y a Rojas Pinilla, unos lo llamaban el general o mi general y mientras que otros decían que era un dictador. En cambio, llegaba Lleras y decían “llegó el doctor”.

Mi mamá me había dicho que los conservadores eran malos porque trajeron la violencia y mataron a mucha gente, lo cual me hizo creer entonces que los buenos eran los liberales. Mi mamá me hablaba de un señor muy malo que se llamaba Laureano Gómez que había traído la violencia al país; yo entonces me volví liberal, y como había oído decir que mi papá era conservador, más aumentaron mis ganas de ser liberal para llevarle la contraria a mi papá.

En las elecciones hablaban en Puracé de un señor Abundio, del cual decían que era comunista porque era lopista y mi papá no lo quería. En ese tiempo la gran mayoría le tenía rabia a los comunistas. Después me enteré que López Michelsen no era comunista, sino liberal, pero lo apoyaban los comunistas.

El día de las elecciones dijeron que había ganado un señor Valencia y nunca supe por qué todos se pusieron contentos. Después le oí decir a mi mamá que Valencia era un mal presidente porque todas las cosas subieron de precio. Por eso mis primeros escritos de política fueron contra Valencia, porque veíamos que en realidad todo estaba muy caro, pues en mi casa dejamos de comer papas por un año, debido a que subió tanto de precio que era mejor comer yuquitas porque esas estaban más baratas.

Cuando ya era yo más grandecito, empecé a oír que hablaban de oligarquías y decían que Lleras era un oligarca; mi mamá me dijo que los oligarcas eran ricos y malos. Mi mamá hacía melcochas y me mandaba a venderlas a la galería, donde se oía hablar de política a las señoras que hablaban más de los oligarcas. Luego vino a Popayán el padre Camilo Torres al que odiaban los oligarcas; después dijeron que el padre se había ido con los bandoleros y lo mataron.

El general Rojas Pinilla no pudo participar porque no lo dejaron y dejó en su lugar a otro señor de apellido Jaramillo y ganó Lleras las elecciones y yo me puse contento porque me dijeron que ese señor era liberal, pero en ese tiempo yo poco entendía la política, mucho menos lo de la lucha de clases.

Después empecé a oír que el señor José Ignacio Vives Echevarría había dicho que el hijo del presidente estaba trayendo autos de contrabando al país y empezaron a investigar al presidente por ese chanchullo, pero metieron preso a Vives y todo quedó callado, porque lo que querían era callar las denuncias en contra del hijo del presidente. Hasta que llegó el fraude electoral del 19 de abril donde le robaron las elecciones al general Rojas y todos quedaron muy inconformes con ese robo y yo empecé a cambiar mi parecer y ya no me gustaban tanto los liberales porque me di cuenta que liberales y conservadores lo mismo eran.

Con el tiempo aprendí también que no todos son iguales, que tanto en uno como en otro partido hay gente buena y gente mala y eso lo estamos viendo ahora, con la gran rebelión del liberalismo en contra de su gran jefe, César Gaviria que ya no convoca ni a la familia y poco a poco se fue quedando solo.

Todo lo demás ya lo saben ustedes y ya lo sabemos todos, pero tuvo que pasar aún mucho tiempo antes de entender yo muchas cosas de la política, porque en la izquierda también encontré distintas formas de pensamiento, que no hay nada malo en la diferencia, sino que nunca nos entendimos y por eso nos ha pasado lo que siempre nos pasó.

La primera confusión de lo que Lenin llama, la enfermedad infantil del izquierdismo en el comunismo, donde todos queríamos importar una revolución y como las revoluciones eran armadas, las elecciones no tenían razón de ser, por eso el abstencionismo siempre ganaba en la izquierda, pues la mayoría éramos abstencionistas, porque la revolución no se consigue con las urnas, decíamos, pero ni con urnas ni sin urnas, jamás logramos hacer la revolución.

Lo curioso era que siempre ganaba la abstención en todas las elecciones y nosotros éramos tan ilusos, que pensamos que éramos nosotros los que habíamos ganado porque la mayoría no votaba, hasta que empecé a ver que así ganara la abstención, de todos modos, elegían un presidente y unos congresistas, diputados y concejales y nosotros los izquierdistas ilusos, pensando que eso era conciencia del pueblo. Pero qué va, los que no votaban eran la gente más ignorante, de esos que siempre dicen que no nos gusta la política y que con política no se come.

Yo me uní al partido comunista, porque los comunistas veían la política de una manera diferente y por fin participé por primera vez en una elección en junio de 1982, apoyando al maestro Molina; ganó Belisario Betancur y hasta en eso estaba yo equivocado, porque pensé que ahora sí con Belisario venía la violencia porque era conservador. Pero entonces me di cuenta que Belisario empezó a dialogar con las guerrillas y se abrió un proceso de paz y fue entonces que las FARC dijeron que iban a dejar las armas y crearon un partido político llamado Unión Patriótica, que me llenó de mucho entusiasmo y hasta pensé que mucha gente entonces sí se iba a convencer de la necesidad del cambio.

Participé con entusiasmo de la creación del nuevo partido, pero fue muy triste, ver como a mis amigos los iban matando, uno por uno y empezó la danza de la muerte y claro, allí es donde uno ve que la violencia no es una cosa de liberales o conservadores, sino de una lucha abierta de clases, donde la oligarquía se opone a toda forma de reformas que afecten sus intereses, por eso mataron a mis amigos, por eso mataron a Pardo Leal, a Bernardo Jaramillo. Y toda esa matanza tuvo que ver con la clara oposición de los ricos a las reformas sociales.

En ese proceso vimos surgir nuevos partidos y nuevas expresiones políticas en la izquierda, como la alianza democrática M19, también víctimas de la matanza criminal de la oligarquía, pero siempre nos faltó fuerza política debido a la resistencia a la unidad, porque en la izquierda, cada uno quiere tener la razón y eso es lo que nos ha perjudicado tanto, por lo cual perdimos las elecciones en 2010, en 2014 y en 2018. Siempre pensando cada uno en su razón, es que yo tengo la razón y eso fue lo que no le permitió al camarada Petro lograr la victoria, ni en 2010, ni en 2018, porque nos cerramos frete a la posibilidad de lograr acuerdos. Pero por lo menos ahora ya estamos viendo los frutos del dialogo, pues cada vez son mas los que se unen aa Iván Cepeda.

Iván Cepeda fue la mejor elección que hicimos en la consulta pues no sólo nos ganamos un buen candidato, sino a una excelente senadora, como Carolina Corcho. Los logros de Petro que son muchos sin duda, son la mejor razón para continuar eligiendo el cambio, pero con Cepeda podemos estar seguros, de que no va a traicionar ni a Petro ni a sus amigos que confiamos en él.

Cepeda es hijo del Camarada Manuel Cepeda, un gran luchador y adalid de la lucha por la paz, asesinado vilmente en medio de la danza criminal del baile rojo. Por otro lado es una persona sencilla como el Camarada Petro, que tiene esa empatía con la gente humilde del pueblo y que sabe y entiende lo que es y lo que ha sido la lucha de los pobres de este país.

A mis amigos y camaradas les digo, este no es un momento para indecisiones, o nos unimos o nos hundimos. Los camaradas de la Unión Patriótica ya hemos probado la violencia en carne propia y hemos tenido muy cerca la muerte, si no aprovechamos el momento para consolidar el cambio ya no habrá una nueva oportunidad para nosotros, es ahora o nunca, nuestro voto por Iván Cepeda es un acto de fe y de conciencia.